Fernando de Rosa «La mala gestión de la nueva normalidad por parte del Gobierno central ha posibilitado la expansión de los brotes del Covid-19»

España ha sido incapaz de transmitir una imagen interna e internacional de seriedad y compromiso en la lucha contra el Covid-19 y eso ha generado la desconfianza de un gran número de países, lo que está afectando a muchas reservas turísticas. Muchos operadores turísticos como TUI, uno de los más grandes, han cancelado sus paquetes vacacionales a España.

Ante esta situación, es el momento de transmitir un mensaje de responsabilidad y compromiso social. Me parece que decir  que si los extranjeros no desean venir a España es un problema que nos quitan, o sostener que es bueno que no vengan, es simplemente indignante. Así se ha manifestado Fernando Simón y el Gobierno no le ha desautorizado. El socialismo se dedica a crear pobreza donde hunde sus raíces. Así ha pasado en Cuba, Venezuela o Argentina. Ahora lo están haciendo con España. Por acción y omisión, están destruyendo nuestra principal fuente de ingresos.

El turismo es clave en nuestra economía, muchas familias viven de ello, son casi tres millones de españoles lo que representa un 13% del PIB español y casi un 14% de todo el empleo nacional. Por ello es preciso que se reconduzca la situación y que todos arrimemos el hombro para enfrentar la situación. España necesita ir recuperando la respiración poco a poco. Entre todos debemos trabajar para salvar este sector tan importante en nuestro país y para ello es preciso adoptar medidas urgentes, valientes e inteligentes, cosa que el Gobierno, tristemente, no hace.

Se pueden tomar medidas fiscales específicas con exenciones, bonificaciones y aplazamientos de impuestos estatales, autonómicos y locales, entre las que son esenciales, la reducción de los tipos del IVA de forma temporal, por lo menos, un IVA superreducido y una bajada de tasas aeroportuarias a todo el  sector del turismo durante 2020 y 2021, eliminar la tasas que gravan pernoctaciones e impulsar incentivos fiscales para reactivar el consumo en España en actividades turísticas.

Se tienen que tomar medidas para mejorar la liquidez de las empresas ampliando las líneas ICO, como también, llevar a cabo la ampliación en el plazo de carencia vinculado a la reactivación de la actividad. Se deben impulsar proyectos de innovación y sostenibilidad y la más importante, la prórroga de los ERTE por fuerza mayor hasta final de año y si fuera necesario, hasta el fin del primer trimestre de 2021.

El Gobierno no tiene ningún plan para hacer frente a la crisis de igual modo que tampoco tenía un plan de desescalada gestionada por expertos. Ese comité de expertos en el que tanto se escudaba el Presidente del Gobierno y sus ministros para tomar decisiones en las fases de desescalada, no existía. Una nueva mentira, manipulación y falsedad gubernamental. Las decisiones tomadas en las fases de desescalada no respondían a motivos técnicos, científicos ni médicos, sino a decisiones políticas, arbitrarias y discrecionales. Es increíble cómo el Gobierno ha querido manipular a la sociedad, mediatizar la información y ocultar la verdad. En cualquier democracia occidental, ya habría habido varias dimisiones atendida la falsedad y manipulación sobre la que se ha asentado la gestión del Gobierno.

El Gobierno de Sánchez se esconde en los aplausos de sus ministros y diputados. Pretende adueñarse de esos aplausos que durante el confinamiento se han dirigido al personal médico, sanitario, Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y trabajadores de supermercados, entre otros. Sánchez necesita alimentar su ego insaciable. Sin embargo, España necesita un Gobierno que resuelva problemas y no un ególatra que toque el arpa mientras España es devorada por el fuego de la crisis económica y social. Mentira tras mentira, manipulación informativa, muertes ocultadas, falta de medios, contratos bajo sospecha, etcétera. Ese es el haber del Gobierno. En el debe, hay mucho que pagar. Mientras tanto, el Presidente mira hacia otro lado mientras Podemos se sigue envolviendo en sus líos judiciales. Sin palabras.

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