Fernando de Rosa: Manos a la obra

Fernando de Rosa, a la sociedad valenciana le está tocando luchar contra el COVID-19, estando ya, dos meses  confinados y gracias a nuestros sanitarios y al ejemplo de los ciudadanos, lo estamos venciendo.

Pero lo que estamos comprobando es que hay otro virus que se está inoculando en nuestro organismo social.

Es el virus del Gobierno socialcomunista que está causando millones de parados

Y que, por desgracia, no sirve confinamiento alguno para poder combatirlo. Aprovechan nuestro confinamiento para  seguir su programa sectario.

Estamos viendo cómo el Gobierno a nivel nacional ha restringido derechos y libertades. 

Está creando un caos económico que va a causar mucho sufrimiento.

Se está atacando al sector turístico, agrario, a los autónomos, a los emprendedores, es decir, a toda  la iniciativa privada que ha sustentado tradicionalmente nuestra sociedad, cambiando a una “nueva normalidad “ basada en la economía subsidiada.

En esta semana que acaba se han cumplido diez años del Pleno en el que los diputados socialistas, entre ellos Sánchez, votaron el mayor ataque al Estado del Bienestar de nuestra democracia.

Con su apoyo, Zapatero recortó 15.000 millones de €. En pensiones, sueldo de funcionarios, prestaciones por dependencia y ayudas a la maternidad.

Ahora planea sobre nuestras cabezas y bolsillos otro gran recorte motivado por la petición de rescate al que de nuevo, un Gobierno socialista nos va a arrastrar. Y ya sería la tercera ocasión en la que nos arruinan.

Pero la peor gestión la tenemos en nuestra ciudad de Valencia.

Tenemos un alcalde que considera que solo tiene que acudir al Ayuntamiento de 9 a 14 h y que el resto del tiempo está en su casa para “teletrabajar”, olvidando que su obligación es  dirigir una gran ciudad  solucionando los problemas de sus ciudadanos dando apoyo a lo más necesitados.

Una vez más, comprobamos que el eslogan de los socialistas y comunistas de que venían a salvar personas es algo vacío con el  que han querido jugar con las necesidades de los más vulnerables.

El Gobierno municipal se niega a exonerar del pago de impuestos a la apertura o reapertura de empresas quebradas por el COVID-19, o apoyar a los más vulnerables con una tarjeta social que englobe todas las ayudas a las que puedan optar.

Hacer un plan de credibilidad económica para atraer inversión  a nuestra ciudad reduciendo costes fiscales y laborales.

Apoyar el turismo de los ataques del Ministro  Alberto Garzón, o los ataques a nuestros agricultores de la Ministra de trabajo Yolanda Díaz, ambos de ideología comunista. Pero sobre todo, reducir la burocracia para hacer más ágil la reactivación económica.

Son propuestas sencillas que nuestro Alcalde y sobre todo la vicealcaldesa Sandra Gómez, se niegan a poner en marcha puesto que lo suyo son campañas de imagen con fotografías mostrando alegría entre los adoquines de la Plaza del Ayuntamiento, en vez de acudir a donde están las personas que se están quedando atrás en esta crisis.

El alcalde ya nos dice cuál es su horario de oficina, pero la vicealcaldesa nos podría decir cual es su horario de  trabajo.

Y,  si en su agenda está acudir allí donde están los problemas de esta ciudad, o porqué no se reúne con los vecinos de “Penya- Roja”y evitar el pelotazo urbanístico que están denunciando.

Sandra Gómez nos podría explicar cual es su modelo de ciudad como responsable de urbanismo del Ayuntamiento

Porqué está permitiendo el ataque al patrimonio cultural de Valencia con esa absurda remodelación de la Plaza del Ayuntamiento que se está llevando una importante cantidad de dinero ahora muy necesario para la reactivación económica con ayudas  directas al pequeño comercio tradicional de nuestra ciudad.

A lo mejor, esa pasividad tiene que ver con lo que se ha denunciado estos días sobre que la empresa encargada del diseño de la plaza. Que está relacionada con la Directora General de la Vivienda  y Regeneración Urbana de la Generalitat Valenciana.

Haciéndose una adjudicación a dedo a través de un contrato menor sin pasar el proceso de un concurso público.

Pero lo más curioso es que la política se dio de baja de la empresa adjudicataria unas horas antes de la firma del contrato.

Será necesario crear plataformas para exigir transparencia en la política municipal.

Estoy convencido que la sociedad civil creará un “ Salvem la Plaça de L´Ajuntament”.  Denunciará ante la Consellería de Cultura y el Ministerio, el atentado contra el patrimonio común de los valencianos. ¡Manos a la obra!. Nunca mejor dicho.

Fernando de Rosa: Manos a la obra
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