Fernando de Rosa: La solidaridad de la ciudadanía

La “nueva normalidad”  anunciada por el Gobierno, cada vez se parece más a la “vieja normalidad” que siempre provoca los gobiernos de la izquierda: crisis económica. Al respecto, basta tener presente, cómo el paro se ha disparado especialmente en la ciudad de Valencia. Los efectos de la crisis generada por el Covid-19 se van extendiendo en efecto dominó. Muchos son los comercios y servicios que han cerrado por toda la ciudad de Valencia. Caminar por el centro histórico, con un gran número de persianas bajadas, es una imagen realmente triste. La situación es insostenible para muchas familias valencianas. Los últimos datos que hemos conocido de la tasa de desempleo son desalentadores.

Ante esta situación, como ya he denunciado en otras ocasiones, nos encontramos con la  falta de sensibilidad tanto del Gobierno autonómico como el municipal, que no están haciendo lo necesario para facilitar las ayudas a  las familias que lo necesitan. Así pues, el Síndic de Greuges ha llamado la atención y vuelve a cuestionar la gestión de las ayudas de Oltra, vicepresidenta de Igualdad y Políticas Inclusivas de la Generalidad Valenciana. No es tolerable ni aceptable que los retrasos en la tramitación de las ayudas sociales  puedan superar el año.

Por su parte, el alcalde  Ribó, Sandra Gómez y Giuseppe Grezzi siguen con su obsesión de anteponer el cemento al auxilio social.

En la agenda municipal solamente tienen cabida los proyectos de remodelación de plazas y vías públicas con el mínimo gusto posible desde un punto de vista estético, generando caos circulatorio, enfado y descontento en la ciudadanía y dañando la imagen de lugares y plazas emblemáticas. Hay una total falta de empatía con los ciudadanos. Esta prepotencia municipal la hemos podido apreciar de nuevo los últimos días en los que el Ayuntamiento de Valencia se ha negado a reforzar los servicios municipales para la  tramitación del Ingreso Mínimo Vital, ya que el Gobierno central ha cedido la gestión de esa ayuda a los ayuntamientos. La falta de personal suficiente para la tramitación, genera en las inmediaciones del Ayuntamiento, largas filas de personas esperando para solicitar la tramitación de la ayuda. Esas colas que casi tienen una duración de espera de una hora, bajo el sol y con las elevadas temperaturas que estamos teniendo estos días. Es una vergüenza.

Esta situación de emergencia social  es posible afrontarla con planes adecuados: más incentivos y  bonificaciones fiscales a las empresas, y bajadas de impuestos que permita la creación de más empleo.

En definitiva, se trata de usar el mayor número de recursos del Ayuntamiento para reactivar la economía, pero como digo, a este Gobierno del PSOE y Compromis parece ser que esto no vaya con ellos. Seguimos sin que  Ribó reclame al Gobierno central el dinero que nos pertenece a los valencianos, aproximadamente unos 57 millones. Con ese dinero, muchas familias valencianas podrían sobrellevar la grave situación en la que se encuentran, así como los pequeños comercios y restaurantes, podrían levantar sus persianas y no verse abocados al cierre. Este gobierno solo ha demostrado que tiene dinero para gasto superfluo y para crear puestos de asesores. El consistorio lleva gastado en altos cargos 2.4 millones al año, cerca de cuatro veces más de lo que ha destinado a dar ayudas a comercios que han estado cerrados casi tres meses por la Covid-19. Lo importante es acabar con el paro de sus amigos.

En definitiva, al PSOE y Compromis de los Gobiernos municipales y autonómico no les preocupa nada cómo ayudar a los perdedores de la crisis. Estamos viendo cómo muchas asociaciones, como Cáritas, Casa Caridad y Cruz Roja, cada día nos informan del crecimiento de pobreza. Ellos sí que están realizando una gran labor. Quiero aprovechar estas líneas para agradecer el magnífico trabajo de todas estas asociaciones, así como el de todos los ciudadanos que participan en los bancos de alimentos: es la solidaridad de la ciudanía.

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