Fernando de Rosa: No hay que bajar la guardia

Hace aproximadamente tres semanas que se levantó el estado de alarma. Atrás dejábamos meses intensos de batalla contra el Covid y en el horizonte se presentaban meses duros de lucha contra la crisis social y económica. El levantamiento del estado de alarma nos devolvió la esperanza e ilusión de poder recuperar una vida más o menos normal, y de levantar la economía y ayudar a las familias que lo están pasando mal. Sin embargo, después de este tiempo de la finalización del estado de alarma, me gustaría en este artículo, hacer referencia a dos conductas que no comparto y que me parecen claramente criticables.

En primer lugar, es cierto que muchos ciudadanos han demostrado una conducta ejemplar en tiempos de confinamiento pero aun así, hubo personas insolidarias que se saltaron el mismo, incumpliendo la obligación de proteger su salud y la de todas las personas. Tras el levantamiento del estado de alarma, nos quedó como obligación, llevar mascarillas en los espacios públicos siempre que no se garantizara la distancia social. Pues bien, con tristeza podemos observar cómo muchísimas personas en la vía pública, no las  llevan. De igual manera, observamos también, cómo tantos y tantos jóvenes, se reúnen para hacer fiestas, botellones, o simplemente van en grupo a parques y jardines, sin llevar la mascarilla.

Parece que se han olvidado de todo el drama que hemos vivido y sobre todo, se han olvidado de que ellos también pueden enfermar.

De hecho,  un gran número de diagnosticados por Covid en estos últimos días son jóvenes que quizás se manifiestan asintomáticos pero que son portadores del virus y están contribuyendo a la expansión de los focos de la infección. A esta conducta insolidaria y irresponsable de un cierto grupo de ciudadanos hay que añadir también una falta de previsión de las autoridades públicas valencianas. La Generalitat se ha manifestado incompetente para hacer frente a la pandemia. La Conselleria de Sanidad encadena, uno tras otro, errores en la gestión de la lucha contra la pandemia.

Los hospitales de campaña, esa medida estrella que anunció en su día el Presidente Puig como instrumento para reforzar la sanidad pública, se han convertido a día de hoy en verdaderos hornos. Precisamente, hace poco denuncié la deficiente instalación de calefacción y aire acondicionado del hospital de campaña de Valencia. Y ese mismo problema se aprecia en los restantes hospitales de campaña construidos en Alicante y Castellón. Los trabajadores, en dichos hospitales, sufren una situación de calor agobiante, motivada, además de por el problema indicado, por los materiales que han sido utilizados para su construcción.

Gobierno municipal Falta de empatía por un lado, e ineptitud en la gestión, por el otro.

El Gobierno de la Generalitat no ha realizado dedicación y esfuerzo eficaces para combatir la pandemia. De hecho, tampoco se han fijado una hoja de ruta para evitar los rebrotes que por desgracia cada día son más. Se les empieza a ir de las manos, y no son capaces de hacer un seguimiento eficiaz de los focos de infrección para evitar su expansión. A todo esto, hay que seguir sumando la ineptitud que está caracterizando al Gobierno municipal de Valencia que día a día demuestra una desafección absoluta con el centro histórico al que castiga constantemente. Aunque ya no es solo esa desafección al centro, sino la falta de empatía con toda la ciudad de Valencia. Falta de empatía por un lado, e ineptitud en la gestión, por el otro. Al respecto, se van conociendo más datos sobre el fraude de la EMT y parece verificarse que la desaparición de los cuatro millones de euros fue motivada por un fallo de seguridad que podría haberse evitado. Y mientras tanto, el señor Ribó y su concejal Grezzi, siguen sin dar la cara y sin responder de todo el daño que están causando a la ciudad de Valencia.

Desde que  Compromís y los socialistas gobiernan Valencia, se han empecinado en generar el caos en la ciudad y alterar su imagen, generando chapuzas

Desde que  Compromís y los socialistas gobiernan Valencia, se han empecinado en generar el caos en la ciudad y alterar su imagen, generando chapuzas como las de la plaza del Ayuntamiento. Llevamos  varios años con este gobierno municipal que lo único que ha hecho es desatender las reivindicaciones legítimas de los barrios, como el de Penyaroja.

Un alcalde desaparecido, como antes y durante la pandemia. Así, andaba en la ópera mientras se decidía la suspensión de las Fallas por el Covid-19. En sus declaraciones esos días minimizaba el riesgo del coronavirus y se burlaba de los que alarmaban sobre la gravedad de la situación. A su vez, durante el estado de alarma ha seguido desaparecido y de espaldas a la sociedad valenciana.

La Vicealcaldesa Sandra Gómez solamente se ha preocupado de salir en las fotografías de la reforma de la plaza del Ayuntamiento

Los ciudadanos necesitamos un alcalde que sea capaz de ponerse al frente y ofrecer soluciones. Por otro lado, los socialistas valencianos siguen el mismo camino. La Vicealcaldesa Sandra Gómez solamente se ha preocupado de salir en las fotografías de la reforma de la plaza del Ayuntamiento. Meses desaparecida y sin preocuparse de las ayudas al pequeño comercio.

Frente a todo esto, el Partido Popular manda un mensaje de esperanza a toda la ciudadanía, en la medida que se ha celebrado el Congreso del Partido en la ciudad de Valencia y nos encontramos con un Partido Popular renovado y fuerte para hacer frente a las necesidades que presenta la ciudad. Al frente de ese equipo se encuentra mi compañera María José Catalá que ya está realizando un trabajo extraordinario y que lo va poder seguir haciendo en el futuro cuando sea la alcaldesa de todos los valencianos y valencianas. Nuestro objetivo es devolver a la ciudad su esplendor, articular y atender debidamente las necesidades de todos sus barrios y que Valencia vuelva a ser un referente internacional.

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