Recogiendo cable. Opinión semanal en Valencia News de Adolfo Tena.

Está claro que el ser humano tiene derecho, y es más, la obligación de equivocarse.

Siempre que se desempeña una función o se realiza alguna actividad, hay que tomar decisiones que pueden ser acertadas o no, muchas veces depende del resultado de las mismas el saber si se ha acertado o errado.

Si el acierto es pleno nada más que decir, una palmadita en la espalda (si la hay) y a continuar, pero si el error es grave, por muy buena fe que se haya puesto, la lluvia de críticas es intensa y deja calado al interesado por mucho tiempo.

Es posible que ciertas equivocaciones sean por pasarse de listo y esas sí que no se arreglan ni pidiendo disculpas. Es lo que le ha pasado al juez Garrido respecto a su cursillo de epidemiología. Queriendo llevar su argumento al tono cómico y “faltoso” al que lo llevó, se vio traicionado por Shiva (la diosa de la comedia según D. Juan Ignacio Delgado) dejando su “gracia” en una falta de respeto enorme. No han sido pocos los médicos que han salido a la palestra pidiendo medidas contra él… y lo que era un intento fallido de quedar de graciosillo le ha hecho verse entre la espada y la pared.

Ahora ante esa presión mediática y viendo cómo su nombre quedaba manchado por sus erradas declaraciones, tocaba recoger cable… “una expresión desafortunada” “reconozco su acreditada formación y su importante labor…” lo dicho, recogiendo cable, no sea que…

No solo este señor se ha equivocado por querer llevar una crítica u opinión al tono jocoso y así quedar con la gracieta faltosa que tan de moda está, los hay muchos y de todos los status. Vivimos en la época del meme y la ocurrencia urgente para faltar o criticar casi cualquier situación y esto tiene pinta de continuar mucho tiempo.

No todos los días se puede estar uno retractando de una declaración o acción, probablemente sea recomendable pensar 5 segundos antes de salir por peteneras para intentar ser el más listo o simpático de la clase… el Zasca está de moda y además es muy celebrado y compartido… corregir a alguien, siempre desde la buena intención y con argumentos, está bien, pero reducirlo todo a la contestación faltosa para dejar por los suelos una opinión, a priori, parece peligroso y poco instructivo.

La libertad de expresión es una de las piedras angulares de una democracia, pero también es cierto que hay que saber usarla, no para meter raperos en la cárcel o para utilizar una ley mordaza y controlar a los medios, sino para opinar, rebatir e informar como corresponde a la sociedad. Opinando muchas veces se pisa esa línea tan complicada entre la verdad verdadera y la verdad opinable, pero de ahí a opinar para ser más chulo que nadie, faltando el respeto a cualquiera o utilizar un “zasca” para hundir o ridiculizar al prójimo, hay un trecho y eso ya es responsabilidad de cada uno.

Yo por si las moscas pido perdón (no es ni será la primera vez) pero por si me toca recoger cable, intentaré que sea el menos posible.

Adolfo Tena

«Tecla a Tecla»

 

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