Enrique Arias Vega “Escribir artículos hoy”

Creo haberlo dicho ya: escribir artículos hoy día es comentar lo sucedido la víspera según las filias y las fobias de cada cual. Más que un ejercicio literario consiste en un desahogo, en un ciscarse en algo o en alguien y quedarse tan a gusto.

Antes, a lo que se ve —o por lo que se lee, que de eso se trata—, escribir un  artículo era una tarea dificultosa, que requería maña, talento y una curiosidad no sé si enciclopédica pero sí nada banal. El escritor era un tipo agobiado que se estrujaba las meninges para encontrar algo original y novedoso con lo que enganchar al lector.

En su texto El castellano viejo, Mariano José de Larra ironiza sobre sí mismo y sobre esa febril actividad creadora cuando dice “andábame días pasados por esas calles a buscar materiales para mis artículos…” Claro que no sé si es buen ejemplo un autor de hace doscientos años que para más inri se suicidó antes de cumplir los veintiocho.

Pero, a nuestros efectos, un artículo de los suyos no se resumía en un exabrupto y a seguir tirando, ya que sus textos —y los de sus coetáneos— eran largos y circunspectos y trataban sobre el costumbrismo y la cotidianidad. Nada parecido a lo de ahora.

Lo malo para la salud mental del personal y poder sacar toda la mala baba que lleva encima es que el acceso a los periódicos, de papel o digitales, es limitado. Pero para eso se inventaron twitter y demás servicios de micro blogueo: para decirlas tan gordas como se quiera y sin necesidad de pensar.

Además, la limitación del número de caracteres de esos textos permite, y hasta obliga, a ir directamente al insulto y ahorrarse el mínimo esfuerzo de razonarlo. Como se aprecia –¡y vaya si se aprecia!—, se trata de un auténtico chollo.

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