Enrique Arias Vega “El ejemplo de los republicanos”

No entiendo de qué ejemplaridad presumen los partidarios de la República cuando pretenden con ella cargarse no sólo la forma de Estado, sino la Constitución y hasta el concepto mismo de democracia y la España que la sustenta.

No me negarán ustedes que maldito el interés que suscita España a un Joaquim Torra y al Parlament de Catalunya cuando reprueban al Rey y al concepto mismo de la Monarquía si lo que ellos aspiran precisamente es a ser independientes.

Y esa es la trampa de cierto republicanismo de hoy que, con esa disculpa, codicia cargarse muchas otras cosas.

No quiero insistir aquí en la nefasta experiencia de nuestros dos periodos republicanos porque son sólo sendas anécdotas, la primera que acabó en el dislate disgregador y la segunda en dos golpes de Estado: el de la izquierda, en 1934, que no triunfó, y el de la derecha, en 1936, que sí lo hizo.

Prefiero centrarme en sus contradicciones. La primera, en que muchos de ellos, han prometido su lealtad al Rey y su acatamiento a la Constitución, con tal de ser ministros. Y la segunda es que si no saben comportarse entre ellos difícilmente lo harían con un país expuesto a sus bandazos políticos.

Curiosamente son las monarquías de hoy los regímenes más estables y democráticos y el término más denigrante para cualquier país es el de tildarlo de “república bananera”, que es precisamente donde proliferan los golpes de Estado para ser sustituida una dictadura por otra, no necesariamente de distinto signo.

En lo personal, no hace falta que lo diga, ante la eventualidad de que se reproduzcan en las elecciones a Jefe del Estado nuestras trifulcas políticas partidistas, prefiero, como dice el dicho, “Virgencita, que me quede como estoy”.

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