Enrique Arias vega”Las camisetas de Fernando Simón”

Ni comprendo ni comparto la polémica suscitada por la imagen de Fernando Simón en unas camisetas. Para sus detractores, que tiene un montón, se trata de una propaganda inicua; para sus fans, que son otra pléyade, es un justo homenaje a su labor.

Para mí, ni una cosa ni la otra, sino la simple intrascendencia de ser el último personaje del famoseo.

Todo consiste en eso, en que los famosos alcanzan, aunque sea efímeramente, un carácter icónico, incluso sin que los usuarios de su imagen sepan muy bien de quiénes se tratan ni de cuáles son sus reales prendas. Por ejemplo, ¿a cuánta gente hemos visto en el tiempo vestir camisetas del Ché Guevara y que ignoraban la biografía de semejante personaje?

Porque ésa es la primera evidencia, la de la caducidad de los recuerdos. Otro ejemplo: ¿cuántos jóvenes ignoran quién fue Adolfo Suárez y lo que hizo por este país?

La segunda conclusión es que lo importante del personaje icónico es que sea famoso, aunque el admirador no sepa por qué. Eso se aprecia en la pregunta callejera de “¿es usted famoso, verdad?” ante una cara que suena de haberla visto por la tele y a la que se le requiere el consabido selfie.

Incluso se producen confusiones de identidad, como reflejaba aquel biopic paródico del actor Jorge Sanz en el que ironizaba con que le pedían autógrafos creyendo que se trataba en realidad de Alejandro Sanz.

Por eso, sé que la moda de Fernando Simón pasará, que será reemplaza por otra y que su notoriedad visual consiste no en lo que diga sino en haber estado ahí en el momento oportuno. Es la moda de lo efímero, qué le vamos a hacer.

A Contracorriente
Enrique Arias vega”Las camisetas de Fernando Simón”