Enrique Arias Vega: La moción de censura de Vox

Aunque a tenor de su nula presencia en los medios de comunicación no lo parezca, el partido político Vox existe. Y no sólo eso, sino que es el tercero en número de diputados en el Congreso.

De ahí que, llegado septiembre, esté a punto de presentar su moción de censura contra el Gobierno de Pedro Sánchez.

Es una censura que no prosperará, por supuesto: ni siquiera tiene aún ese candidato independiente de contrastado prestigio que encarne la moción, como era el deseo explícito de la formación política. Pero eso no es lo importante para el partido radical de derechas, sino su simple presencia política y mediática en un mundo que parece negar su existencia.

Su acción pretende fijar la agenda política del país, una agenda que le ningunea en absoluto. Y ya lo consiguió en un  principio cuando, al presentar la moción, El presidente del Gobierno tuvo que dirigirse a Santiago Abascal en vez de pasar de él. Si no, lo trata como si fuese el último de la fila, teniendo más protagonismo que él Unidas Podemos, por supuesto, pero también PNV, ERC, Bildu y cualquier otro.

El último ejemplo de ese cordón sanitario ha sido la mutilación de los tiempos de intervención y los medios parlamentarios de Amaia Martínez, la única diputada de Vox en la Cámara vasca.

Por eso, aunque no sirva para otra cosa, la moción de censura de Vox le permitirá que durante dos días todo el país esté pendiente de él, oiga sus propuestas políticas, lo vea en los medios de comunicación por hostiles que le sean y sirva de contrapunto a los demás partidos.

En su situación de penuria y mendacidad democrática absolutas, el suyo no será, pues, un pequeño logro.

 

Enrique Arias Vega, A Contracorriente

Otros artículos del autor: