De la lengua valenciana y el catalán , per…Sombra

El tema me tiene tan aburrido y cabreado que he acabado por no creer a nadie.

Y, le parecerá raro, pero voy a empezar por pedirle que no me crea, qué no crea a nadie de hecho.

Así que no, no me crea, eso si, le agradecería que me hiciera un poco de caso, que mire en dirección a las cosas que le voy a indicar y que luego use su cabeza y alcance sus propias conclusiones.

  • Primera premisa

Cuando hay diferentes versiones de algo, bien sólo hay una cierta, bien la verdad está fragmentada entre varias de esas versiones, bien todas son falsas y la verdad no la tiene nadie.

Confío en que, una vez analice la premisa anterior, convendrá conmigo en que no hay más opciones:

  •  la verdad la tiene la versión de uno
  •  la verdad esta en parte en las versiones de dos o más
  •  la verdad no está en la versión de nadie

Parece una perogrullada pero cuando las cosas están muy complicadas lo mejor es comenzar haciendo limpieza general y dejando claros los conceptos básicos porque esos conceptos básicos nos permiten empezar a extraer conclusiones.

Primera conclusión

Aceptada la premisa anterior, la conclusión evidente es que bien alguien está muy equivocado, bien varios están algo equivocados, bien algunos mienten.

La razón es simple:

Cuando alguien sostiene una cosa cómo cierta ante otros que sostienen la contraria, aún si esta convencido de ello cabe en lo posible que este equivocado en parte o en el todo o, en su defecto, miente de forma consciente e intenta imponer lo que sabe que es una falsedad.

  • Segunda premisa

La base del método científico es que los resultados se pueden comprobar.

Nuevamente esta afirmación parece una perogrullada pero mire usted a su alrededor con atención porque absolutamente todo lo que ve que no tenga un origen natural está ahí y puede disfrutar de ello porqué en algún momento alguien concluyó que algo era así o asá, diseñó una serie de pruebas que cualquiera podía replicar y obtener resultados homologables, lo comunicó y el resto del mundo pudo comprobar que tenía razón y que su idea, concepto o invención era cierto.

Segunda conclusión

Si las lenguas derivadas del latín se forman en origen de la mezcla del latín con las lenguas localmente habladas y eso es cierto para el francés, para el rumano, etc, la formación del valenciano o del catalán ha de ser idéntica.

Obviamente esto es muy simplista porque una lengua es algo vivo y en constante evolución, pero a nivel de “trazo grueso”, de concepto, no se puede negar que sea así.

El método científico nos dice exactamente eso:

Que si usted mezcla A con B y obtiene AB, que si mezcla A con C y obtiene AC, que si mezcla A con D y obtiene AD, cuando usted mezcle A con X, va a obtener AX, no AA, ni XX, ni ZF.

En las mismas circunstancias, los resultados NECESARIAMENTE se replican.

  • Tercera premisa

De donde no hay, no se puede sacar.

Nuevamente es una perogrullada, aunque no me negará que absolutamente cierta:

Si dentro de un saco no hay peras, usted podrá meter la mano en el saco las veces que quiera pero, a menos que haga trampa, es decir, que mienta, jamás va a poder sacar de el una pera.

Tercera conclusión

Para que del latín pueda nacer una lengua y que esa lengua se asiente y cobre carta de naturaleza ha de haber, necesariamente, un núcleo notable de personas que hablen la lengua que se mezcla con el latín.

En caso contrario lo que se crea es un dialecto o un localismo, algo que habla un pequeño grupo de personas en una zona muy limitada.

Resulta muy clarificador ver plasmadas en un mapa las extensiones y ubicaciones de los diferentes pueblos “iberos” que ocupaban las tierras donde a día de hoy se habla valenciano o catalán:

 

Catorce pueblos “íberos”, quince si queremos entender que los lacetanos también se extendían en parte de lo que hoy es Cataluña, cada uno con sus particularidades lingüísticas, sus localismos, desunidos y enfrentados entre si mismos cómo lo certifican sus poblados fuertemente fortificados.

En oposición en el territorio del antiguo Reino de Valencia, en parte la actual Comunidad Valenciana, los pueblos “íberos” que la integraban:

 

Los ilercavones, que vemos también en Cataluña puesto que una pequeña fracción de su territorio se extendía más al norte del río Ebro, los edetanos y los contestanos.

Una reflexión

Ya le digo que no me crea a mí, de hecho le digo que no crea a nadie, simplemente le pido que aplique su sentido común y su lógica y establezca usted sus propias conclusiones.

La disyuntiva es simple.

¿Ve usted más probable que de una docena o más de lenguajes hablados cada uno de ellos por muy pocas personas, en función del escaso territorio que ocupaban, y enfrentados seriamente entre ellos en función de sus poblados fortificados, lo que implica que el intercambio cultural entre unos y otros seria escaso y los localismos extremados, se forme una lengua común a todos ellos y que amalgamandose con el latín formen el catalán?

¿O ve usted más probable que de cuatro lenguajes “íberos”, quizás cinco si consideramos incluir a los bastetanos ya que una buena porción de su territorio entraba en lo que a día de hoy son tierras valencianas, habladas en función de la amplitud de sus territorios por un gran número de personas, mucho mayor sin duda que el de esa docena de tribus “ibéricas” “catalanas”, se amalgamen con el latín para formar la lengua valenciana?

Una conclusión

Mire usted, yo, aunque puedo intuir muchos y puestos a pensar mal muchísimos más aún, ignoro que intereses mueven a unos a intentar convencernos de que nuestra lengua es la catalana, si me fijo tan sólo en el “trazo grueso” y aplico la lógica más elemental alcanzo una conclusión evidente:

Qué el valenciano se forme cómo lengua, tiene más coherencia, sentido y lógica qué el que lo haga el catalán.

En la zona de cataluña, aplicando las premisas básicas que hemos visto al principio, se debieron de formar del orden de una docena de hablas qué, para llegar al catalán, tuvieron que confluir e integrarse, y eso debió darse entre pobladores, por muy romanizados que entonces estuviesen, fuertemente enfrentados entre ellos anteriormente.

En la otra mano, en la zona de Valencia, aplicando las mismas premisas básicas, se debieron formar cuatro, quizás cinco, hablas ampliamente difundidas entre gran numero de personas qué, dada la amplitud de los territorios que ocupaban, por mucho que quizás pudieran estar enfrentados entre ellos, no existía en la inmensa mayoría de ellos enconamiento con los vecinos dada la distancia que les separaba por lo qué, una vez romanizados, esas hablas pudieron converger hasta llegar a ser una misma con mayor facilidad y menor oposición.

Es de sentido común que si a usted el del pueblo vecino, a un día o dos de camino, le roba algo de tanto en tanto, este más enconado con el que si ese pueblo vecino esta a una o dos semanas de marcha y usted jamás ha sufrido que le haya robado algo, si no tan sólo oído que tuvo alguna disputa con alguno de los suyos, de los de usted, cercanos a la frontera entre ambos.

Y, en consecuencia, se va a resistir mucho más a que X se llame cómo lo denomina ese cercano y odiado vecino, antes qué como lo denomina usted, mientras qué por el otro lado, le va a costar muy poquito asimilar esa denominación si le resulta más cómoda o simplemente se pone de moda, ya que no tiene el menor encono por el origen que pueda tener, de hecho hasta es muy posible que ignore por completo que su origen esta en el habla de ese pueblo antes enemigo.

Digan lo que digan, crea usted en si mismo

Aquí todos solemos pecar de una cierta tendencia a mitificar las versiones eruditas y doctas pasando por alto qué, desde tiempos inmemoriales, muchos contrastados y afamados “científicos” han metido la pata hasta el corvejón con sus “ciertas” afirmaciones, empezando con qué la tierra era el centro del Universo, o que era plana, siguiendo por la afirmación de que los trenes matarían a sus ocupantes porque al superar los cuarenta o cincuenta kilómetros por hora quedarían vacíos de aire o descartando que las enfermedades pudieran provocarlas microorganismos que nadie podía ver.

Y si eso se da hablando de cosas ciertas, comprobables y mensurables, ni se imagina la de cosas que se han llegado a afirmar y hacer creer sobre cosas intangibles cómo es el caso del idioma.

  • Cuatro cosas de difícil encaje para el catalán

  1. – La primera imprenta de España se asienta en Valencia, cuando al impresor, un discípulo de Gutemberg venido de Alemania con todos sus bártulos y sapiencia, mire usted un mapa si lo duda, le venía más al paso Barcelona, pero el tipo debía de ser tonto y se fue a plantarla en la ciudad más inculta.
  2. – Los catalanes que venían con el Rey Jaime I° El Conquistador nos enseñaron a hablar en catalán porque aquí hablábamos árabe tras la invasión y dominación islámica, aunque, extrañamente, los habitantes de la Vall de Uxó le ponen al Rey Jaime cómo condición para rendir la plaza, qué les de leyes y les juzgue “en nostra llengua i no en llatí”.
  3. – Ítem más, seguro que usted puede nombrar bastantes palabras de origen árabe pero… ¿es capaz de citar un solo verbo? ¿como se explica pues que todos nuestros verbos provengan mayoritariamente del latín y ni uno sólo del árabe si los romanos dominaron esto unos 80 o 90 años MENOS que los musulmanes y, según la versión catalanizante, aquí se había perdido completamente la lengua vernácula y tuvieron que venir ellos a enseñárnosla?
  4. – Y por último, ¿que pasó con la página del “Siglo de Oro de la lengua Catalana” en la wikipedia? ¿donde ha ido a parar? ¿porque Si hay una página del Siglo de Oro de la lengua Valenciana? y ni un solo escritor catalán conocido en esa época ?
¿Catalans? ¡¡¡No, gracies!!!, Valencians i a molta honra