En mis viajes a Madrid para asistir a las diferentes sesiones del Senado,utilizo el tren. Aprovecho esos trayectos para la lectura, terminar de preparar las intervenciones parlamentarias, o reflexionar.  Quiero compartir con los lectores, esta reflexión que me ha provocado los viajes en tren.

Un tren a la deriva que no cumple con sus objetivos de mejorar

Hace un tiempo, el Partido Socialista, Compromís y Unidas-Podemos, llegaron al poder en la Comunitat Valenciana. Con el acuerdo del Botànic prometían a los valencianos un viaje a un futuro mejor. De igual manera que la máquina de vapor trajo consigo la Revolución Industrial, quisieron presentarse como la“locomotora del cambio”, la que traería la “revolución política”. El tiempo pasa y ese tren circula sin que nadie esté al mando. Lo han puesto en piloto automático y con un claro riesgo de descarrilar. No han cumplido los objetivos que se fijaron para llegar al Gobierno.El amiguismo, nepotismo, y la mala gestión, son los pasajeros que viajan en ese tren.

Vicente Dalmau se ha echado a dormir en primera clase

El Vicepresidente, Martínez Dalmau, cuando se subió al tren del gobierno, directamente se fue al coche cama de primera clase y se echó a dormir. Va en el tren, sí, pero duerme plácidamente mientras en el ámbito de sus competencias se produce el caos y el desgobierno. Por ejemplo, no adopta ninguna medida efectiva para combatir la ocupación ilegal de las viviendas, mientras viaja en un confortable coche cama.

Oltra ha pasado de las camisetas y los gritos al silencio más absoluto

Por su parte, la Vicepresidenta Mónica Oltra, cuando se subió al tren, dejó en el andén sus gritos y actos de protesta, camisetas y pancartas reivindicativas. El poder le vino grande. De hecho, compró el billete y fue directamente al vagón del silencio. Allí está despierta, a diferencia de Martínez Dalmau, pero muda. Se ha caracterizado en el año que hemos dejado atrás, por su nefasta gestión, dejando sin protección los derechos de las personas y colectivos más vulnerables. Basta recordar el abandono al que sometió a las personas mayores en la gestión de la crisis sanitaria. También su fallida política en el ámbito de los menores en riesgos de exclusión social.

El Ayuntamiento de Valencia al borde del abismo

En ese vagón del silencio también van el alcalde Ribó, y la Vicealcaldesa Sandra Gómez. Que, con los ojos como platos, pero en perpetuo silencio, ven cómo el gobierno de la ciudad se les va de las manos. Sus concejales, como Grezzi, con sus constantes fracasos en la gestión de la EMT, les están llevando al borde del abismo. Ciudadanos anda también apresurado por subirse a ese tren, pero no se da cuenta de que el partido socialista y Compromís le ningunean y solamente lo quieren para que ellos lleven las maletas. Nunca van a dejarle ocupar asiento.

Puig deja a la Comunitat en un tren sin maquinista

Por su parte, el President Chimo Puig, está despierto y habla. Pero no está en la sala de máquinas. Gestionar y gobernar también le viene grande. Cuando Puig se subió al tren del poder, directamente se fue al vagón cafetería: le encanta alternar y estar pendiente de los focos y las cámaras. Sin embargo, la Comunitat no se gobierna poniéndose delante de las cámaras y dejando el gobierno sin maquinista.

Presidir la Comunitat exige tomar medidas y no limitarse a suplicar a los ciudadanos que se “porten bien”.

Los discursos no frenan la expansión de la Covid. Gobernar es ser resolutivo, Ni Puig ni la Consellera de Sanitat, Ana Barceló, han evitado que la Comunitat esté a la cabeza de España en la infección.

Los problemas siguen sin resolverse mientras tanto

A su vez, la Comunitat sigue infra financiada. Los presupuestos Generales del Estado vuelven a castigarla, postergando proyectos e inversiones que son necesarias para nuestros pueblos y comarcas. Sin embargo,la izquierda valenciana calla, pues en el vagón cafetería, ellos, su familia y amigos, tienen garantizando el servicio. Por eso Chimo Puig se limita a salir en televisión intentando emular las homilías laicas del Presidente Sánchez, pero incapaz de plantarle cara y exigir las inversiones que justamente nos corresponden. Mientras, las ayudas por los daños causados el año pasado por la Dana no llegan, o las deficiencias en la red ferroviaria siguen existiendo, o el corredor mediterráneo sigue también sin articularse.

Mientras Dalmau siga durmiendo en el coche cama, Oltra esté fuera de juego en el tren del silencio, y Puig siga preocupado por alternar ante los focos y las cámaras en el vagón cafetería. La Comunitat tiene unas necesidades de carácter social y económico que hay que atender. El tren va en piloto autonómico, y no es justo que los intereses y necesidades de los pueblos y comarcas de la Comunitat no estén debidamente atendidos. Es preciso que ese tren deje de dar vueltas sin ir a ninguna parte. Los valencianos necesitan un gobierno serio, responsable, y moderado, y precisamente, de seriedad, responsabilidad y moderación, adolecen los que han traído la “involución política” a la Comunitat Valenciana.

Mis mejores deseos para los lectores de Valencia News en el año 2021.