Juanvi Pérez Aras, La España Cuestionada

La XIVª legislatura acaba de arrancar en medio de esta ciclogénesis política permanente que nos ocupa.

Sin lugar a dudas el momento político más grave y complejo desde la Transición que evidencia la gravedad del contaminado clima político español, con el permiso de la Conferencia Mundial del Clima y sus profetas que haberlos,haylos, vengan en catamarán o en Falcon.

Un franco deterioro socio-institucional promocionado por Zapatero y sus “Pactos del Tinell”, de los que ya muchos no se acuerdan y que ahora su alumno aventajado, el Sr Sanchez, busca culminar.

Una deriva preocupante para el otrora garante de la estabilidad institucional. Un Partido Socialista rendido al proyecto personalista del Sanchismo.

Una nueva religión que bebe las aguas turbulentas que los socialistas abandonaron en Suresnes.

Un Sánchez dispuesto a pactar con filoetarras, secesionistas y nacional-populistas tutelados por el neocomunismo bolivariano que abandera el socialismo del siglo XXI.

El mismo que está arrasando Hispanoamérica, hundiendo en la pobreza, la represión y el totalitarismo ideológico al continente hermano.

Mientras, las atalayas mediáticas del “progresismo” siguen su bien diseñada hoja de ruta. Con el desparpajo y la desvergüenza propias de quien se siente por encima del bien y del mal, se silencia todo aquello que pueda distorsionar la estrategia de los laboratorios monclovitas.

Se esconden los ERES, los graves datos económicos y de empleo, la vergonzosa negociación para vender España y, si para ello hace falta montar por la vía rápida una Cumbre Mundial de la ONU, se monta, cueste lo que cueste.

Todo sea por la foto con Greta. Viva el espectáculo para mayor gloria del progresismo ideológico y su nuevo Mesías hispánico, el “Greto Sánchez”. Todo vale con tal de promocionar al nuevo líder global, que de repente ha salido de su mutismo con una locuacidad y actividad abrumadora.

Ante la nueva conmemoración del Día de la Constitución, Sánchez se nos presenta como un integrista radical dispuesto a abrir la espita del nacionalismo excluyente y sectario.

Una vía que nos lleva a una mutación del sistema actual, buscando eliminar primero al PP para así, poder destruir desde dentro este proyecto común que es España. La nación más antigua de Europa se enfrenta a un dilema histórico.

No es que falte democracia en nuestro país, de hecho somos de las democracias más consolidadas del mundo. Es que se está negociando con los mismos que atentan contra esa democracia, vía delincuentes sediciosos o defensores del terrorismo.

El espectáculo de los “nuevos” Diputados prostituyendo el epicentro de la soberanía nacional, los mismos que participan en esa operación del Sanchismo del todo vale, debe hacernos poner en valor, aún más si cabe, el Texto Constitucional que a todos ampara desde el 78.

España es un Estado democrático, por mucho que vociferen los de la alianza frankestein, porque garantiza que“la voluntad popular es la fuente del poder constituyente y de los poderes constituidos”, y “la Monarquía Parlamentaria establece esa vía de conciliación entre democracia y monarquía”.

Una fórmula que se repite en las naciones más avanzadas del mundo en derechos, libertades y prosperidad.

Una nación conformada por todos los ciudadanos españoles sometidos a la misma Constitución y al mismo ordenamiento jurídico. Una Constitución que, precisamente, es la que reconoce “el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran”. Una autonomía, alejada de cualquier asimetría retórica, “que no significa soberanía, sino que se trata de un poder limitado por la Constitución y por su Estatuto: precisamente es dentro de la unidad del Estado que la autonomía encuentra su verdadero sentido”.

Por ello, el sobre-calentamiento anticonstitucional que promueven aquellos que buscan romper los grandes consensos que nos han llevado a disfrutar de estos cuarenta años de prosperidad y desarrollo, no exentos de dificultades y amenazas, debemos someterlo a un sentido patriotismo constitucional que reconduzca al nuevo frentepopulismo a la senda de la concordia.

Las alarmas están encendidas en el viejo continente. El nacionalismo busca destruir Europa.

Una destrucción y una división desde dentro, que ahora ven como una oportunidad en todo el continente y España se ha subido a esa espiral con el debate territorial y el totalitarismo del pensamiento único desplazando a las personas del eje de la acción política.

No nos lo podemos permitir. España no puede estar constantemente cuestionada,precisamente por aquellos que solo deberían dar gracias. Gracias porque este mismo sistema que buscan derribar es el que les ha dado todo. Un egoísmo inmoral a costa de la generosidad de todos.

Esa es la grandeza de esta gran nación en su diversidad y pluralidad, que debe volver a la senda de la subsidariedad y solidaridad, sin complejos.

Son muchos los retos y las amenazas que nos acechan. Los datos económicos y de empleo así nos lo muestran.

Necesitamos recuperar ese patriotismo constitucional para seguir impulsando reformas que nos permitan apuntalar nuestras fortalezas y aprovechar esas oportunidades que nos han permitido siempre, diferenciarnos por nuestra capacidad de adaptación y espíritu emprendedor.

Es el momento de sumar, sumar los distintos para seguir siendo iguales, en Libertad. Feliz Día de la Constitución.

MARE NOSTRUM
Juanvi Pérez Aras, La España Cuestionada