La crisis desnuda al social-comunismo

Con todas las alarmas ya encendidas, la crisis sanitaria sigue avanzando ante el estupor de una sociedad que sigue confinada por el Estado de Alarma, que se prorrogará irremediablemente por la inacción del gobierno en los primeros compases de la pandemia, haciendo caso omiso a las advertencias de la OMS.

Nos encontramos ante una crisis poliédrica, cuyo lado más duro lo estamos sufriendo con esa exponencial subida de casos (uno cada dos minutos), dentro de la previsión que han ido adelantando los expertos.

  • Por cierto, dejando en evidencia el plan de marketing del gobierno en sus ruedas de prensa, que han abonado aún más la ceremonia de la confusión, ante una cronología de los hechos sonrojante.

Pero no podemos dejar de lado las consecuencias que este shock vírico está provocando en la economía mundial y su efecto en la nuestra.

Las estimaciones de impacto económico del COVID-19 siguen aumentando, señalando a nuestra economía como una de las que mas van a verse afectadas.

Una situación alarmante que viene a sumarse a las advertencias de ralentización que muchos obviaban. Una desaceleración contrastada en 2019.

  • Un escenario estremecedor que nos llevaría a perder toda una década y volver a esa España con más de cuatro millones de parados. Un desplome del PIB que nos lleva directos a la recesión.

Por eso llama poderosamente la atención, la lentitud exasperante ante el aviso unánime de todos los sectores económicos (el PP presentó un Plan de Choque con 10 puntos)reclamando medidas para amortiguar el impacto.

Porque como bien advertía Daniel Lacalle, “para la mayoría de pequeñas empresas y autónomos de España un mes de cierre es una ruina. Dos meses es una catástrofe que lleva a quiebras y despidos.

Porque si se cierra el grifo de los ingresos, la inmensa mayoría se ve impotente para hacer frente a los pagos.

La salida de la crisis anterior (la de los brotes verdes de los mismos que ahora decían que estábamos ante una simple gripe), había dejado sin reservas a nuestro tejido productivo.

  • Los que se salvaron de la quema,  poco a poco iban recuperando fuelle…

Por eso pueden ser devastadores los efectos de una nueva crisis derivada del COVID-19, ante la falta de liquidez de nuestros autónomos y empresas.

Como muestra, la avalancha de ERTES desde que se anunció un paquete de medidas, insuficiente a la vista de todos. Pero lo más sangrante es la maraña legislativa que se encierra detrás de la lista de medidas económicas urgentes.

Esa letra pequeña que ha llevado a gestores y asesores por la calle de la amargura para poder definir el escenario real de su implementación.

Porque una cosa es decirlo y publicarlo en el BOE. Otra muy distinta poder aplicarlo. Y eso es lo que ha estado sucediendo ante la avalancha de informes de los afectados que veían como otra vez, el Gobierno social-comunista dibujaba una compleja cortina de humo para tapar su incompetencia.

  • Medidas urgentes reclamadas por todos y que nada más salir ya eran rectificadas ante la denuncia de los autónomos, anunciando nuevas medidas de flexibilización para ese colectivo que suma 1’6 millones de autónomos.

De la misma manera se ha pronunciado la CEOE en su último Informe sobre el impacto del COVID-19, instando al gobierno a abrir la compuertas de la liquidez y flexibilidad. En palabras de Lacalle, “es la hora de sacar la artillería”.

Ya llegamos tarde, pero es inaplazable “exonerar al país de impuestos. Liberar a las empresas y autónomos del yugo fiscal para asegurar su supervivencia”.

Un Decreto insuficiente, que deja a los Autónomos y PYMES a su suerte, demostrando un total desconocimiento del tejido productivo. Maquillajes innecesarios en una situación de emergencia.

Autobombo para tapar a un Gobierno desbordado tras decirnos que llevaban más de un mes trabajando para vendernos “la mayor movilización económica de la Democracia”.

  • Juanvi Pérez Aras «Toda una campaña de marketing, bien diseñada desde los laboratorios monclovitas».

Lo que no contaban era la rapidez con que se desmontaba su argumentación propagandística alrededor de esa cifra de 200.000 millones de euros.  Una cifra irreal a la vista del texto y que confirma que la mayoría de la carga la asumirá el sector privado, con aplazamientos y nuevos préstamos.

Solo se inyectan 17.000 millones de euros al Sistema para pagar el 70% de los salarios de los afectados por un ERTE y las cotizaciones de seguridad social de estos.

Todo una gran cortina de humo para tapar la cruda realidad de un gobierno que juega a hacer ideología con la crisis. Una manipulación política que junto a la politización del dolor y la anulación del control parlamentario con el cierre del parlamento, encienden todas las alarmas para proteger nuestro estado social y democrático de Derecho.

Mare Nostrum. Juanvi PérezAras
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