Ferran Gil: Los colores del fútbol  (I)

En la intención de tratar con preferencia temas próximos o cercanos, voy a escribir de fútbol y por supuesto, como no puede ser de otra manera, en referencia (aunque es tema generalizado) de nuestro Valencia C.F.

Ya se que muchos pensaran que lo tengo fácil teniendo en cuenta la actual situación del club, con una nefasta gestión económica, social y deportiva, que nos aboca a un incierto futuro plagado de interrogantes todos ellos negativos.

Por eso mismo, desde mi condición de aficionado ché muy dolido, me resultaría complicado tocar esta vertiente que al tiempo es analizada diariamente, llegando a ser manida y repetitiva.

Así es que voy a decantarme por tratar un asunto mas banal a la vez que ameno. El de las equipaciones de hoy en día. Y de paso el «meu cor blanquinegre» no se resentirá.

Crecí en las gradas de Mestalla disfrutando de ver grandes figuras como Mestre, Waldo o Guillot, pero mi pasión definitiva por el valencianismo la conquisto Pepe Claramunt. Mi primer ídolo, uno de los tres mas grandes de la historia del club. Pues bien, en aquellos tiempos me acostumbré a los colores blancos, después con toque negro en el pantalón, en los partidos del viejo templo mestallista. Así como de aquellos donde se acudía de visitante siempre que no coincidieran con el equipo local, donde para evitar confusiones se lucia elástica de diferente tonalidad, destacando en pocos años la tricolor con los colores de nuestra señera, tan entrañables que llegaban a emocionar.

Pero con el paso del tiempo surgieron nuevas modas que provocaron el dominio al poder del marqueting y el consumo. Aparecieron progres diseños, para delirio de los frikis. Algunos tan horteros y garrulos como la variada gama de colorines cutres que rozan el ridículo, dañando la vista con su dudoso gusto. Eso si no lo impiden los bordados y pegatinas de una exótica publicidad, que a veces rebasa lo razonable, haciendo difícil  adivinar el color de la elástica. Encima se estrenan como locales aunque no coincida el uniforme.

Así en la actualidad, hay conjuntos hasta con media docena de equipaciones distintas. Cuantos más modelos mejor para vender un buen numero de camisetas.

Total que se despersonaliza, perdiendo la identidad entre los aficionados leales a sus colores de toda la vida. Y de paso, complican la labor de los utilleros, que no todos son como Españeta (en paz descanse), único e irrepetible. Valga esta reseña recordatoria como justo homenaje al mítico fiel servidor de la entidad de su alma.

Dedicado a la memoria de dos grandes valencianistas del club, Españeta y Sol, recientemente fallecidos

Si, llámenme clásico y melancólico, puede que lo sea, pues ya amenazo con una segunda parte.

P.D., Este artículo está dedicado a la memoria de dos grandes valencianistas históricos y leyendas del club. Bernardo España Edo «Españeta» y Juan Cruz Sol Oria, recientemente fallecidos.

Ferran Gil: Los colores del fútbol (I)
Ferran Gil: A mi aire