Ferran Gil: Hipocresía política

El cinismo de nuestros mandatarios políticos no tiene límites.

Venían a rescatar personas, sobre todo vulnerables y necesitadas de máxima atención social.

Y la realidad delata a las claras que lejos de ello, lo que hace el gobierno municipal es empujarlas al precipicio de la desasistencia. En base a recortar, cuando no anular, las subvenciones ya cortas de por sí. Menguando sus escasos recursos a instituciones benéficas como Casa de la Caridad, Hermanitas de los Ancianos Desamparados, Ciudad de la Esperanza, Banco de Alimentos. Y otras tantas que se desvelan por atender a personas desprotegidas de forma altruista gracias a voluntarios anónimos y a la aportación privada.

Ferran Gil: Hipocresía política
Ferran Gil: Hipocresía política

Aducen en total desvergüenza no tener presupuesto para ello. Una falta de sensibilidad, que roza lo inhumano, tan injusta como reprobable.

En cambio, por contra, si que hay dinero y a capazos no para rescatar, sino para potenciar económicamente con generosas aportaciones, a entidades de claro tinte catalanista tan conocidas como El Micalet (con sus reinas magas incluidas), Ca Revolta, Acció Cultural del PV o Escola Valenciana (que de eso solo tiene el nombre) entre otras. Para realizar actividades con el fin conocido por la sociedad valenciana y que provocan un rechazo mayoritario entre la población, cuyos ciudadanos encima tienen que soportar indignados que se sufraguen a costa de sus propios bolsillos.

Hay que tener la cara forrada de baqueta

Pero hay más. Pues para justificar la transparencia que tanto pregonan montaron un chiringuito llamado Agencia Antifraude para la colocación de adictos, militantes y amiguetes. Al que le sobra el «anti», y que al no ser de efecto vinculante en sus determinaciones, no tienen consecuencia alguna. Ya que si son contrarias las resoluciones a sus intereses (para disimular un poco), las pasan por alto sin hacer caso alguno a meras recomendaciones que no van mas allá.

Como la que aludía a presentar como es normal a Escola, cuentas, balances y justificantes a tan suculentas subvenciones. La inmediata respuesta de alcaldía, fue seguir apoyando al ente catalanista, presentara o no, cuentas formales sobre el uso de las mismas, como está mandado por imperativo legal.

Pero para eso esta el dedo al más puro estilo caciquil, sazonado con el sonsonete del «ací, mane yo» ¿No senyor Ribó?. Lamentable.

Pero el tema viene de lejos, cuando la Conselleria de Educación y Cultura deniega cualquier ayuda, premio o gratificación a textos no escritos en normativa AVL (al dictado del Institut d’Estudis Catalans), rechazando todo lo publicado en Lengua Valenciana (normas del Puig o RACV).

En su día el Casal Bernat i Baldovi lo denuncio expresando sus quejas al Sindic d’Agravis por sectarismo lingüistico. Y el mismo, en su informe, solicitó una rectificación a la Conselleria por considerarlo discriminatorio, en aras de la pluralidad y la igualdad. Y como tampoco es vinculante, pues haciendo oídos sordos, se lo pasaron por el forro de la entrepierna, que es su modo y manera de entender la democracia y la cultura.

¿Verdad senyor Trenzano? ¿Verdad senyor Marzà?

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