El presupuesto educativo de la Comunitat Valenciana ha centrado el debate político tras las declaraciones de la portavoz de Educación del GPP en Les Corts, Beatriz Gascó, quien ha cuestionado las movilizaciones recientes en el sector.
Gascó ha analizado la situación actual, marcada por protestas de algunos sindicatos y asociaciones de familias, y ha contrapuesto “este clima de crispación con el esfuerzo inversor del Consell, que ha presentado en los presupuestos de 2026 la mayor inversión en educación de la historia de la Comunitat Valenciana”.
Críticas a las movilizaciones educativas
La diputada popular ha señalado que “resulta llamativo el cambio de escenario. Durante los años del Botànic, con mayores carencias estructurales que no recibían respuesta, el sector mantuvo una calma que hoy ha desaparecido por completo”.
En su valoración, algunas de las movilizaciones recientes “contrastan con el esfuerzo presupuestario y los compromisos que el Consell ha asumido”. Entre ellos, ha citado medidas como un incremento salarial para docentes, la incorporación de más de 800 especialistas para la inclusión o el refuerzo de la Formación Profesional.
Defensa del presupuesto educativo del Consell
Gascó ha defendido que estas actuaciones, incluidas en el anteproyecto de presupuestos, permitirán mejorar las condiciones del profesorado y, en consecuencia, la calidad educativa.
Según ha afirmado, estas políticas sitúan a la Comunitat Valenciana “a la vanguardia educativa nacional” e introducen mejoras en infraestructuras, como soluciones de confort térmico y accesibilidad integral.
Además, ha destacado que “los recursos y las soluciones que hoy se están poniendo sobre la mesa no existían en la etapa anterior”.
Acusaciones de uso político de la educación
La portavoz del GPP ha denunciado que detrás de parte de las protestas existe un uso político de la educación. “Es inaceptable que se utilice la educación como arma arrojadiza para desgastar al Consell”, ha afirmado.
En este sentido, ha diferenciado entre las reivindicaciones de los docentes y lo que considera estrategias de presión política. “Es necesario que la sociedad distinga entre quienes tienen reivindicaciones legítimas y quienes utilizan la educación como herramienta de desgaste político y promoción partidista y personal”.









