El Ayuntamiento de Valencia ha puesto en marcha la campaña “No alimentes el problema”, una iniciativa dirigida a concienciar a la ciudadanía sobre la importancia de no ofrecer alimento a las palomas en la ciudad, dados los problemas que comporta una población excesiva de estos animales. El concejal delegado de Bienestar Animal, Juan Carlos Caballero, ha presentado la campaña este miércoles “con un mensaje claro, y directo para nuestra ciudad: no alimentar a las palomas es cuidar València”, ha subrayado.
El impacto de alimentar a las palomas
“Bajo el lema ‘No alimentes el problema’, queremos trasladar a la ciudadanía que un gesto que puede parecer inofensivo, como arrojar comida a las palomas en la vía pública, tiene consecuencias negativas para la salud, la limpieza, el patrimonio urbano y el equilibrio de nuestro entorno”, ha explicado el concejal.
De hecho, alimentar a las palomas no ayuda ni a los animales ni a la ciudad, tal como ha reiterado Caballero, quien ha añadido que, muy al contrario, esta actitud “favorece la concentración excesiva de ejemplares, genera suciedad, atrae otras plagas, y puede provocar problemas de salud pública, además de problemas de convivencia en plazas, calles, jardines y edificios”.
Además, ha señalado el concejal, los excrementos de las palomas deterioran las fachadas de los edificios, los monumentos, el mobiliario urbano, los desagües y los canalones, “lo que supone daños materiales y costes añadidos para todos”. Asimismo, Caballero ha recordado que una población descontrolada de palomas “puede desplazar a otras aves y alterar el equilibrio natural de nuestro entorno urbano”.
Responsabilidad compartida y medidas municipales
La campaña comenzará este fin de semana en las redes sociales y el mobiliario urbano de la ciudad, así como en medios de comunicación. Se trata de una iniciativa que “apela a la responsabilidad compartida”, tal como ha explicado el concejal de Bienestar Animal.
Esta llamada a la colaboración ciudadana se complementa con la acción municipal con la gestión de la sobrepoblación o la nueva ordenanza que prohíbe alimentar a las palomas en la vía pública.
Juan Carlos Caballero ha subrayado que el gobierno municipal está trabajando “con medidas de control éticas y planificadas, como los palomares, que ofrecen refugio en zonas seguras y limpias y permiten realizar controles sanitarios y de natalidad, y el uso de piensos esterilizantes en zonas controladas, siempre con seguimiento técnico y revisiones periódicas”.
“Pero –ha añadido– necesitamos también que cada ciudadano contribuya de con ese pequeño gesto de para tener barrios más limpios y saludables no dándoles comida”.
Llamamiento a la ciudadanía
Por eso, ha demandado “a los vecinos, vecinas, comercios y visitantes que se sumen a esta campaña. No alimentar a las palomas es una forma sencilla de proteger la salud pública, prevenir plagas, conservar nuestro patrimonio y mejorar la calidad de vida en nuestros barrios”. Asimismo, se anima a la ciudadanía a colaborar con los servicios municipales informando de la presencia de grandes concentraciones de palomas o de puntos donde se observe un problema.
10,2 palomas por hectárea y evolución del censo
Caballero ha presentado la campaña, acompañado por un experto de la empresa de control de plagas Lokímica, quien ha explicado que la media de presencia de palomas en la ciudad para garantizar un equilibrio en la avifauna urbana es de 10,2 palomas por hectárea. En estos momentos, con un censo contabilizado de 32.197 ejemplares, la media en la ciudad es de 11 palomas por hectárea, “por lo que tenemos margen de mejora”, ha subrayado el concejal.
De hecho, según los datos del primer trimestre de 2026, la población de palomas ha pasado de 35.564 ejemplares a los 32.197 citados, lo que supone una reducción del 9,5% (3.367 palomas menos). “Esto nos confirma que la estrategia empieza a dar resultados, con un descenso que supone un cambio de tendencia respecto a años anteriores, en los que la población había crecido exponencialmente y se había pasado de 22.000 palomas en 2021 a casi 36.000 en 2024”, ha subrayado Caballero.
Actuaciones complementarias de control ético
En paralelo a esta campaña y al desarrollo de las acciones de control ético, desde la Concejalía de Bienestar Animal se trabaja de forma transversal con los servicios de alumbrado y cultura-patrimonio en la habilitación de sistemas de protección para los edificios más expuestos al riesgo de la sobrepoblación, y en las farolas y sistemas de alumbrado que sirvan también como elementos disuasorios.
“Los datos muestran que estamos en el camino correcto al combinar todas las acciones de control ético posibles: intensificación del pienso esterilizante en puntos estratégicos, reubicación de dispensadores, retirada de nidos y limpieza en espacios públicos, elementos disuasorios, capturas y reubicaciones bajo criterios de bienestar animal, así como requerimientos a particulares para evitar que determinados inmuebles se conviertan en palomares improvisados”, ha subrayado Caballero.
Asimismo, ha añadido que estas acciones “se han centrado en aquellos barrios y espacios públicos que presentaban mayores concentraciones de palomas, por ejemplo en mercados, plazas, polideportivos como Nazaret, el Distrito Marítimo o Patraix, principalmente”.











