Enrique Arias Vega ¿Español o farsi?

El actor Joel Joan ha sido vetado por el Ayuntamiento de Badalona debido a su actuación en las redes sociales. Veto que no comparto en absoluto, como es obvio.

A lo que me refiero aquí es a las críticas del actor a un bar barcelonés porque su carta estaba escrita solamente en español, como si eso fuese un crimen. Estoy seguro de que el artista no hubiese tenido nada que objetar si el menú hubiese estado sólo en farsi o en urdu, idiomas respectivos de Irán y Paquistán. Allá ellos si les entienden o no, habría pensado. En cambio, el que esté en español, idioma que conocen la mayoría de los clientes, le parece fatal, cosa que no hubiese sucedido de estar nada más en catalán.

Hechos como éste propician la intolerancia y el antagonismo. Y no diré que sean un delito de odio, ahora tan en boga, porque no hay casi nada delictivo en este mundo y menos en una cuestión idiomática. Más grave me parece la petición de despido, hace algún tiempo, de una médico interina que atendió a una paciente en castellano por desconocer el catalán. Eso, añadido a la humillación pública al director del centro de salud hecha por el independentista Santiago Espot.

Y es que, una vez más, estamos a vueltas con los idiomas, como si en vez servir para entenderse su objetivo fuese el de la confrontación y el enfrentamiento. Por eso, admiro a los Estados Unidos, que no tienen idioma oficial y donde cada uno habla lo que le parece, aunque el predominio del inglés es sólo cuestión de tratar de ser entendido por los demás.

El día en que aquí aceptemos que hablar un idioma que comprende tu interlocutor no es una afrenta, sino un derecho merecedor del respeto, ese día, habremos dado un paso importante hacia la convivencia colectiva.

A Contracorriente
Enrique Arias Vega