Los vecinos afirman que cada noche el entorno de la Avenida del Oeste se llena de prostitución callejera y de peleas. Problemas que llevan agregados un tráfico de drogas, broncas y violencia. Llegando a increpar a los viandantes y vecinos. Calle Balmes, antiguo barrio chino, Velluters, Mercado central,… son las zonas más afectadas.

Fuentes consultadas por Valencia News afirman que ya en época del COVID informaron a las autoridades sanitarias. Porque a diferencia del cierre de los bares y als terrazas, los prostíbulos de la zona han seguido trabajando a pleno rendimiento desde que se levantó el estado de alarma.

Degradación de la zona con la indiferencia municipal

Se han añadido a la falta de clientes violencia entre prostitutas por conseguir un lugar más visibre para captar clientes. El Ayuntamiento después de retirar de la zona las patrullas de la Policía Local, ha vuelto a patrullar, pero noe s suficiente.

Los vecinos se quejan de la degradación de la zona, unido al trapicheo y tráfico de estupefacinetes con la connivencia de las autoridades municipales que dicen «estar trabajando» para solventar el problema.

Parece que eso es lo que se dice para justificarse cuando no se hace nada.

El doble lenguaje de Ribó y Sandra Gómez

Dicen luchar contra la trata de blancas y contra la prostitución, pero allí donde se ejerce, ni se regula ni se persigue. Un «ni como ni dejo comer» que da la espalda alos problemas como quién no quiere verlos.

Muchas campañas y carteles,pero cuando se ha de actuar no se hace. Un doble lenguaje que denota la indiferencia total por solucionar el problema. Una cosa es lo que se dice, y otra muy distinta cómo se actúa.

La realidad es que los vecinos piden ayuda porque la sensación de inseguridad es constante cada noche, donde las broncas y peleas son constantes. este no es un problema nuevo pero ante la falta de clientes derivado de la situación económica la violencia ha aumentado por la desesperación.