La EMT Valencia casi 11 meses sin saber qué pasó con los 4 millones robados y casi 5 instalando mamparas de seguridad en sus autobuses

La «buena gestión» de la que hace gala el concejal delegado Giuseppe Grezzi y avalada por Ribó y la propia Sandra Gómez cada vez hace más aguas. Es una empresa a la deriva que acaba de ser rescatada desde el Ayuntamiento mediante un aval para el crédito que ha pedido.

Ni rastro de los 4 millones robados. De la comisión más rápida a la de espera más larga de sus conclusiones

En Septiembre del apsado año nos enterábamos de la «estafa» de más de cuatro millones a la empresa pública de EMT Valencia. Desde entonces mucho ha llovido. Es más, el propio Grezzi habló de la «comisión de investigación más rápida de la historia» que ahora lleva camino a ser la «más larga con 7 meses esperando un informe de conclusiones«.

De las sesiones de investigación se derivaron en que todos conocimos los protocolos «a boli con dibujitos» que llevó el gerente José Enrique García Alemany. También en que el diector de Recursos Humanos se enteró del despido de la empleada Celia Zafra cuándo éste ya se había efectuado. O incluso que la conciliación de cuentas que Grezzi y Ribó aseguraban era diaria era cuanto poco quincenal y a veces mensual.

También pudimos saber que las compras extrañas a China no lo eran tanto y se derivaba que La Caixa trabajaba normalmente con documentos pdf que luego se depositaban en persona y los originales en sus oficinas.

Además conocimos que la operación no se efectuó a través de Bankia porque en las cuentas aún tenía firma el antiguo condcejal de urbanismo del PSPV, Vicent Sarriá, a pesar que desde abril estaba fuera del Ayuntamiento.

Sin conclusiones a la vista y sin rumbo

Las sesiones de comparecencias se cerraron el falso en enero y se esperaba que en un mes aproximadamente tener un documento base de conclusiones sobre el que trabajar. Este documento se comprometió a realizarlo la presidenta de la comisión de investigación, la concejal Elisa Valía. Nunca más se supo del mismo desde enero.

El problema parace claro, y es que se habían detectado tantas irregularidades en las sesiones de la EMT que estaba bastante claro que el gerente y su cúpula debían ser cesados inmediatamente. Pero meses atrás les habían vuelto a contratar de nuevo y ampliado los salarios a «salarios de alta dirección».

En el ambiente parecía claro que Grezzi debería caer, pero este hecho podía producir la peor crisis de gobierno en el Govern del Rialto nunca vista. De hecho un hecho tan simple como que los dos consejeros del PSPV votaran en contra de Grezzi para que no estuviera presente en las declaraciones de los empleados para no inmiscuirse ni presionarles, derivó en un enfado de Compromís que el propio vicealcalde Sergi Campillo aseguró que era «la peor crisis vivida entre los socios de gobierno del Rialto» y amenazó con consecuencias. De hecho fueron cesados varios cargos del PSPV de organismos municipales.

Siete meses después nadie espera ya las conclusiones

Siete meses han pasado desde las comparecencias. Pasado ya lo peor del COVID-19 se esperaba se retomara el asunto, pero entonces, el concejal Ramón Vilar falleció. Era uno de los dos miembros del Consejo de Administración nombrados por el PSPV. Ahora el asesor de Sandra Gómez, Borja Sanjuán, ha ascendido a concejal y ha tomado las responsabilidades de Ramón Vilar. Pero nada parece cambair. Sigue sin fecha prevista unas conclusiones que nos erán nada fáciles.

Las mamparas de los conductores una vergüenza

La «excelente gestión» se ve cada día, donde los conductores siguen esperando esas mamparas de protección que sustituyan los plásticos cogidos con celo. Más de cuatro meses llevan esos plásticos transparentes que no aislan de nada pegados en los autobuses. Cuatro meses con plásticos degradados y cayendo.

Los conductores e inspectores siguen esperando «las mamparas de protección rígidas que en marzo se empezaron a estudiar«, pero que parece ser un máster de ingeniería porque nadie las conoce ni las ha visto.

Los conductores salen de cocheras con una mascarilla a la semana y un botecito de gel hidroalcohólico que ha de dudrar varios días. En unos autobuses que muchas veces vuelven por defectos.

Los autobuses se degradan a un ritmo frenético y se «externaliza» las reparaciones

Las reparaciones de los autobuses no se efectúan en los talleres que por cierto se renovaron con un coste cercano a los 3 millones de euros. De hecho la falta de mantenimiento deja a muchos de ellos cada día sin poder salir a la calle. Esta es la «gestión ejemplar» de la que presume Grezzi.

Unas reparacioens que se «externalizan» y se llevan a Ribarroja, mientras los talleres de los depósitos norte y sur se utilizan para tareas menores. Entre otras cosas, proque no hay personal mecánico suficiente.

Aún así, hace pocos meses se amplió los cargos directivos en la EMT, mientras que adolecen de conductores y profesionales mecánicos. Una empresa con cada vez más jefes y menos «empleados que trabajen».