Ayer una nueva protesta recorrió la principal avenida de la Malvarrosa. Los vecinos, convocados por entidades vecinales exigían un barrio signo para poder vivir. Un barrio que en los últimos mese ha visto cómo se degrada la convivencia en el mismo. Paralelamente se ha detectado el incremento de la venta de drogas en el entorno de las Casitas Rosa.

«Ribó, escucha la Malva está en lucha»

De nuevo, más de veinte años después de habar acabado con la lacra de la venta de drogas y la inseguridad ciudadana en el barrio, han vuelto los problemas. La total inacción municipal ha acabado con varios años dodne la convicencia se ha visto afectada y el barrio ha visto volver la lacra de las drogas y los problemas que lleva aparejados.

Este barrio de gente trabajadora clama por no volver a un pasado del que les costó muchoe sfuerzo salr ahora hace más de veinte años. Pero la historia se repite.

Ribó oye pero no escucha

Desde las asociacioens vecinales se han reunido en varias ocasiones con Ribó, pero parece que nada se ha hecho. Únicamente desde el área de Sandra Gómez se ha presentado un proyecto futuro de una biblioteca pública, demandada hace décadas por los vecinos.

La inseguridad ciudadana aparejada a los problemas derivados de la venta de drogas han vuelto al entorno de las Casitas Rosas de este barrio valenciano del Cap i Casal.

Así, exigen al Ayuntamiento soluciones inmediatas, y no quieren ver cómos e degrada el barrio y la convivencia vecinal. Unas palabras y exigencias que de momento han caído en saco roto en el gobierno municipal, al que se le acumulan los problemas de drogadicción, botellones e inseguridad ciudadana.

Los barrios más populares de Valencia abandonados por Ribó

Años de abandono de los barrios han estallado por una pandemia que sólo ha agudizado lo inevitable. Servicios sociales colapsados, desbordados y sin medios. Escasa presencia policial, unido a una crisis social y laboral han hecho deteriorar rápidamente los barrios más populares de la Ciudad. Valencia ha visto incrementada su tasa de delincuencia en un año más de un 38%.

Ninguna respuesta ni previsión municipal, excepto la reforma de avenidas, los carriles bici y las peatonalizaciones, pero de eso la gente no come, con mñas de 3.000 expedientes de ayudas urgentes acumulados por resolver en los despachos de la exigua plantilla de trabajadores sociales. Será cuestión de prioridades.