El Ayuntamiento ha adjudicado provisionalmente la elaboración del Plan Verde y de la Biodiversidad de Valencia por 139.500 euros, más IVA. Un total de 168.795€ a la empresa Territorio Aranea.

La mercantil tiene que presentar ahora la documentación que acredite el cumplimiento de los requisitos antes de la adjudicación definitiva. La redacción del plan se extenderá 15 meses en dos ejercicios. Estará a cargo de un equipo multidisciplinar y con perspectiva de género, formado por ocho personas como mínimo. Además, contará con la colaboración de técnicos municipales y con la participación de los vecinos.

 Un objetivo difuso

El objetivo del Plan Verde y de la Biodiversidad de Valencia es englobar todas las políticas de la infraestructura verde de la ciudad. Se trata, en palabras del vicealcalde, “de uno de los instrumentos de planificación más importantes, porque sentará las bases de la infraestructura verde y del fomento de la biodiversidad urbana durante los próximos años y décadas”.

Según Sergi Campillo, «en 2015 se optó por otro modelo de desarrollo y el gobierno ha alineado a Valencia con las políticas europeas de sostenibilidad y de entender la ciudad como un espacio para la salud, para el medio ambiente y para un paisaje adecuado”.

Un Plan Verde de una Ciudad cada vez con más cemento y menos verde

La Ciudad cuenta con miles de alcorques vacios y se ha cortado miles de setos y arbustos para no proceder a su poda. Cabe recordar que en 2015 Compromís eliminó más de 1.000 baladres y otros cientos de hybiscus de la mediana que separa el carril bici de la acera en el tramo de Blasco Ibañez entre la Estación del Cabanyal y Manuel Candela.

Además, se talaron más de 50 árboles en Marino Blas de Lezo y eliminaron la superficie verde para la construcción de un carril bici. Nunca se repuso un sólo árbol. En la mediana de Cardenal Benlloch y Eduardo Boscá hay más de 50 alcorques vacíos desde hace años.

Imagen de Google que muestra la mediana sin arbolado, casi 50 alcorques vacíos

Los nuevos jardines construídos como el del Camino del Cabanyal, en el Barrio de Beteró está hecho a trozos y ahora se añade más cemento. La Plaza Roger de la Flor del Cabanyal es ahora una plaza llena de cemento y carece de arbolado.

En muchos jardines, los setos y arbolado mediterráneo se ha eliminado y se ha apostado por césped, cuyo coste de mantenimiento es mayor, así como más gasto de agua. En la mediana de Blasco Ibañez entre Cardenal Benlloch y la Av. de Aragón se han arrancado miles de rosales para plantar cycas que necesitan mucha más agua y piedra blanca decorativa.

Una ciudad más «verde» no es la que se pinta de verde

Pintar espacios verdes con pintura sobre el asfalto u hormigón no es hacer una ciudad más verde, o más ecológica. Es hacerse uno trampas al solitario. Cada vez hay más microjardines donde las plantas únicamente aparecen en jardineras de hormigón que poco margen dejarán a las plantas para crecer.

Espacios donde se han olvidado del arbolado como la Plaza del Ayuntamiento provisional, donde las plantas mueren constantemente por falta de riego y espacio. Nada se sabe de las pérgolas y espacios cubiertos de sombra arbórea.

¿Ahora se necesita un Plan Verde para decir al Ayuntameinto lo mal que lo hace todo?

Llama poderosamente la atención que se tenga que gastar más de 168.000€ en decir al Ayuntamiento lo mal que hace esta Valencia Verde de pega, con cada vez menos arbolado y más alcorques vacíos y plantas secas.

Un dinero que empleado en abolado a una media de 50€ por ejemplar daría para comprar 3375 arboles, a un precio de venta público.

Con ese dinero se podrían llenaR los más de 3.000 alcorques vacíos en la Ciudad

Un plan de pega, para justificar una sostenibilidad de cartón piedra

Entre otras cuestiones, en el plan se contempla la creación y recreación de hábitats naturales y saludables, con jardines en las azoteas o alcorques vacíos replantados. El fomento de la agricultura ecológica y los huertos urbanos, y la conexión natural entre todos los barrios y el área metropolitana. Asimismo, contará con una oficina verde municipal y apostará por desplegar diferentes usos de las zonas verdes para la ciudadanía: esparcimiento, ocio, deporte, áreas de socialización de animales de compañía y pequeños espacios configurados por el propio vecindario en plazas, calles y zonas en desuso.  

Si hablamos de jardines en azoteas, recordemos el olvido de los jardines verticales

Justo en el edificio del Ciclo Integral del Agua, al final de la Calle Mediterráneo junto a Blocs Plaja se encuentran dos de los jardines verticales más grandes de la Ciudad. Completamente abandonados, una parte asilvestrada y otra sin riego y hasta con placas desprendidas. Un abandono denunciado en numerosas ocasiones y que el Ayuntamiento y el propio Sergi Campillo han ignorado en numerosas ocasiones. Por eso no se entiende que se gaste el dinero en consultoras, especialistas, ideas y proyectos y no en reparacioens de lo que ya tenemos. Se abandona lo hecho y se gesta, que no se hace las ideas, que se quedan en meras ideas. Nunca se llevarán a cabo, porque no hay voluntad política de una ciudad más verde, lejos del marketing y la berborrea.

Jardines que nunca verán la luz

solar destinado a jardín donde el Consistorio cambió el PGOU y acabará siendo una torre de viviendas

Otro de los proyectos del ecologismo del equipo de Gobierno ha sido en el solar junto a la nave de Hormigón de la antigua Cross, donde supuestamente iba un jardín de 12.000 metros cuadrados. El Ayuntamiento en un nuevo pelotazo urbanístico para arreglar otro, regala a una constructora privada el terreno para hacer una torre de viviendas. Se ha cambiado el PGOU y ya no habrá jardín, pero sí más cemento, a escasos metros de una nave protegida.