Con los abanderados de la “nueva política” desbordados por los acontecimientos y por sus propias incongruencias, el reloj electoral sigue impasible su marcha. En esta semana festiva, nuestras fiestas autonómica y nacional deben servir para poner en valor todo aquello que nos une, por encima de nuestras legítimas diferencias y reafirmando lo propio, que también es lo de todos. Es mucho lo que está en juego, porque la inestabilidad política nos arrastra a un escenario de incertidumbres que ponen en peligro el titánico esfuerzo de todos los españoles para salir de aquella crisis de infausto recuerdo y a la que los mismos que ahora ninguneaban.

La negación por algunos de esa fórmula inclusiva para “unirnos para ganar, ganar para gobernar y gobernar para unir” que ofreció Pablo Casado, bajo la premisa de romper esa fragmentación de infaustas consecuencias electorales, tendrá sus consecuencias, sin duda. Un algoritmo eficaz que permitía romper la estrategia electoral del PSOE. Una fórmula que planteaba un proyecto sólido y que ahora solo tiene en Pablo Casado la verdadera alternativa al desgobierno sanchista. Una alternativa real para un cambio necesario, porque es imposible volver a confiar en aquel que no ha sido capaz de formar gobierno, jugando con el destino de todos los españoles.

La deriva sanchista nos dirige hacia otra recesión, minimizando las alertas de una economía que necesita estabilidad y certidumbres. No solo el Banco de España ha dejado de avalar las previsiones del gobierno, es que el enfriamiento económico es ya un clamor, con caídas del empleo y de la confianza del consumidor. La producción industrial sigue bajando al igual que la inversión internacional, la fabricación de vehículos, etc…. Y a todo ello se suma la perturbación territorial en Cataluña y una pérdida preocupante de nuestro prestigio internacional.

España crea un 25% menos de empleo que el pasado año. El peor dato en septiembre desde 2013. Los contratos indefinidos han caído un 5’3%. Antes de llegar Sánchez al gobierno, el doble dígito marcaba su crecimiento. 22.694 menores de 25 años han perdido su empleo en el último mes. Nuestro mercado laboral se debilita, generando más precariedad laboral por mucho que nos vendan la subida del SMI, donde el sector agrario y empleados del hogar ya registran datos de afiliación acumulada negativos. Los primeros que salen del mercado laboral son precisamente aquellos a los que se debía proteger.

Una situación preocupante que paradójicamente Sánchez llama “crecimiento robusto”, haciendo buenas aquellas previsiones de su mentor Zapatero con sus “Brotes Verdes”, que ha llevado a la asfixia económica de las CCAA y Ayuntamientos, bloqueando las transferencias pertinentes. Aumentan los retrasos en el pago a proveedores (autónomos y pymes), los ERE se disparan un 42%, el PIB presenta el menor crecimiento en cinco años, los Ayuntamientos vuelven al déficit por primera vez en ocho años. Incumplimos el déficit y la deuda se dispara.

Datos y más datos que avalan el deterioro de una situación ya advertida y denunciada donde el tiempo nos vuelve a dar la razón. Porque cada vez que ha gobernado el partido Popular le ha ido bien a España y a los españoles. Somos predecibles, aplicamos políticas serias, gestión eficaz, experiencia de gobierno y capacidad de diálogo frente a la inestabilidad y el bloqueo sanchista. Es posible el cambio, el Partido Popular es la alternativa con un proyecto para sumar.

MARE NOSTRUM
Juanvi Pérez Aras, Un proyecto para sumar