Howard Wood, el primer americano de nuestra historia, en ADN Taronja

Howard Wood. En la tercera entrega de ‘ADN Taronja’, regresamos a los primeros pasos de nuestro Club. Para ello, el eterno capitán Víctor Luengo ha mantenido una interesante entrevista con el primer jugador extranjero de nuestra historia, el norteamericano Howard Wood.

Un cuatro no muy alto pero buen reboteador y fajador bajo los aros que recuerda la manera en la que se acabó fraguando su fichaje para convertirse en la primera incorporación foráneo de la historia de la entidad:
1986-87 Howard Wood
1986-87 Howard Wood

“Estuve en el Tizona de Burgos y ahí hubo unas estadísticas que estaban bastante bien y después de hablar con mi agente acabo en Valencia. Así de fácil. Recuerdo que el equipo estaba muy bien pero yo no jugué tan bien como el año anterior. Pero fue bastante bien, conocí a mucha gente y con algunos aún sigo en contacto. Fue una etapa muy importante en mi vida profesional y en mi carrera”.

Aquella primera plantilla de la que formó parte Wood se quedó en la Primera B. Él salió con destino a Orense y la campaña siguiente se consiguió el primer ascenso a la ACB. Pero el gusto que dejó Howard Wood en Valencia hizo que los rectores de la época volvieran a contar con él con el equipo ya en la élite, como sustituto recurrente en las lesiones de sus jugadores americanos

Jugó tres partidos en la temporada 89-90 y otros tres (dos de Liga Endesa y uno de previa de la Copa del Rey ante Valvi Girona) en la campaña 90-91. En la primera ocasión supliendo la baja de Branson.

En la segunda, tapando el espacio dejado por Johnny Rogers.

Wood recuerda a estos dos “y a  Larry Michaeux. Había bastantes americanos en el equipo pero yo ya estaba adaptado a la vida española y la experiencia fue muy bien”.

El interior norteamericano recuerda que en ese inicio de la década de los 90 “viene a Valencia gente con mucho nombre en el baloncesto español.

Y sabiendo cómo estaban los hermanos Roig, muy vinculados, sabía que tarde o temprano iban a llegar a ser un gran equipo y un gran club. Y mira como estáis ahora”.

De los foráneos con los que compartió vestuario, Wood recuerda que “el que más me sorprendió fue Johnny Rogers.

Era un jugador de 6’10” que tenía un tiro prodigioso. Y me sorprendió la fortaleza que tenía. Reconecté con él hace poco y es un gran hombre, me cae muy bien”. Sin embargo, este tipo duro bajo los aros tiene unos gustos que se alejan un poco de lo que era el pelirrojo Rogers: “A mí me gustan los pívots que están ahí machacándose, yo soy de la vieja escuela. Me gusta el típico 5, el 4 que hace el trabajo sucio. Ahora los bases miden lo mismo que yo”.

Howard se deshace en elogios hacia la afición valenciana, que “era como tiene que ser una afición. Son verdaderos fans, aunque el equipo no iba como ellos esperaban, apoyaban al equipo y se volcaban con ellos. Y saben de su deporte, no hay nadie que quiera hacerlo mejor que los propios jugadores. La gente de Valencia entendía que si das todo lo que tienes, los resultados a veces te acompañan y otras veces no, pero ellos seguían apoyando al equipo. Y por eso estáis donde estáis ahora”.

Wood reconoce que “tengo grandes recuerdos de aquella época”

Preguntado por su visión del actual Valencia Basket, señala que “veo al Club fantástico, los directivos que estaban cuando empezó todo siguen ahí tantos años después con la misma ilusión y eso dice mucho de ellos. La gente de Valencia tiene que estar agradecida”.

Ese punto de nostalgia que destila toda la conversación con Howard Wood también tiene una ilusión de regresar a nuestra ciudad, aunque sea como parte de su actual vida: “En el proyecto en el que estoy involucrado les he dicho que Valencia para mí es tan importante como Madrid o Barcelona.

Si podemos hacer algo con vosotros allí en L’Alqueria del Basket, con gente que conocemos y sabemos cómo nos va a tratar. Los ejecutivos de la NBA no dan elogios por nada y hablan maravillas de las instalaciones y de los programas que estáis haciendo.

Y vi que tú (refiriéndose a Luengo) tienes tu propia cancha (risas). Ojalá cuando todo esto pase pueda dar una vueltecita por allí, porque hace muchísimos años que no he estado en Valencia”.

 

Estaremos encantados de recibirte, Howard. Aquí tienes tu casa.