La coproducción del New National Theatre de Tokio y del Tokyo Bunka Kaikan, ofrecida en el Palau de Les Arts, no sólo ha supuesto la mejor ópera de toda la temporada 2025-2026, sino también una de las más brillantes de toda la historia del coliseo valenciano.
Turandot ha sido, sencillamente, apoteósica. El público corroboró la excelsa calidad al rubricar con su asistencia -lleno hasta los focos de las galerías altas- y con sus larguísimos aplausos este drama de Puccini, exótico, colorista, y rico en timbres orquestales.
La escenografía del catalán Alfons Flores es un alarde de genialidad, grandiosa, espectacular.
Siempre en color negro azabache, -recuerda a las fortalezas inexpugnables de la literatura fantástica-, diseñó dos enormes paneles laterales por donde discurren escaleras en zigzag. Ahí se ubicaron, en ocasiones, los miembros de las distintas agrupaciones corales y hasta voces solistas como el propio Príncipe Calaf (el tenor estelar), dejando en el centro un espacio abierto para que descendiese una plataforma luminosa, brillante, cuadrangular, por donde aparecía el Emperador y la Princesa Turandot. El director de escena, Àlex Ollé, quien colabora a menudo con Alfons Flores, distribuyó las masas escénicas siguiendo el esquema trazado por los practicables del escenógrafo. Los vestuarios acentuaron el carácter de semiesclavitud de la población china humilde, mientras que se recurrió a la fantasía cinematográfica con el color blanco contrastante de los mandarines, el Emperador y Turandot. La iluminación, discreta, tendió a magnificar estas apariciones áulicas.
Los músicos, maravillosos.
La mezzosoprano bielorrusa Ekaterina Semenchuk se encontró muy cómoda con el papel femenino estelar, pensado para el subtipo vocal de la soprano dramática (una influencia de Richard Wagner en la ópera de Puccini). Sus recitados hirientes, declamatorios, bordaron al personaje, al que le agregó una pizca de crueldad gracias a sus oscuras tintas.
La soprano germano-boliviana Carolina López Moreno iluminó con su lirismo todo el auditorio. Fue la cantante más aplaudida, si cabe. ¡Con qué delicadeza, dulzura y piedad dibujó a Liú! De su mágica chistera sacó la mezza voce y ricas articulaciones verdaderamente epatantes. Con sus 72 años, el norteamericano Gregory Kunde nos sigue asombrando como tenor lírico-spinto que conserva algo de su flexibilidad belcantista, por la facilidad con la que progresó al registro agudo y sobreagudo. Espectacular, sin más. Muy divertidos y convincentes, Ping, Pang y Pong. Al barítono barcelonés Jan Antem, -a causa de su juventud, ya venturosa-, le falta un poquito de fiato, el cual irá adquiriendo con el paso de los años. Buen cometido el del bajo chino Liang Li, en el papel del depuesto Timur.
Una mención especial para la orquesta y las masas corales.
El nivel de la Orquestra de la Comunitat Valenciana alcanzó una gran altura. Timbres cristalinos y grandilocuentes, texturas prístinas y magnas sonoridades. Los niños, muy bien conjuntados. El Cor de la Generalitat Valenciana, soberbio, sin más, magníficamente empastado, con grandes voces, como la de la soprano lírica Yolanda Marín Álvarez, antiguo miembro del Centre de Perfeccionament del coliseo valenciano, quien interpretó a una de las doncellas.
Y, finalmente, como colofón, la mágica batuta del británico Sir Mark Elder, ya casi octogenario, uno de los grandes directores de orquesta. Con sus gestos minuciosos hizo cantar a los distintos atriles orquestales y señalar con lirismo las intervenciones de los cantantes, moviendo la mano con cariñosos ademanes.
FICHA TÉCNICA
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Lugar y fecha: Palau de Les Arts Reina Sofía, sábado, 13 de junio, 19 horas, Sala Principal.
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Programa: “Turandot”, ópera en tres actos de Giacomo Puccini, con libreto de Giuseppe Adami y Riccardo Simoni. Reparto: Ekaterina Semenchuk, soprano (Turandot); Gregory Kunde, tenor (Calaf); Carolina López Moreno, soprano (Liú); Liang Li, bajo (Timur); Josep Fadó, tenor (Emperador Altoum); Jan Antem, barítono (Ping); Pablo García-López, tenor (Pang); Mikeldi Atxalandabaso, tenor (Pong); Agshin Khudaverdiyev, barítono (un mandarín); Yolanda Marín Álvarez y Federica Fiori, sopranos (doncellas).
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Dirección de escena: Àlex Ollé.
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Escenografía: Alfons Flores.
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Vestuarios: Lluc Castells.
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Iluminación: Urs Schönebaum.
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Coros de voces blancas: Escola Coral Veus Juntes, Escolania de la Mare de Déu dels Desemparats.
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Coro de voces mixtas: Cor de la Generalitat Valenciana. Orquesta: Orquestra de la Comunitat Valenciana.
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Dirección musical: Sir Mark Elder.










