Autora de más de 25 libros, y con una amplia trayectoria en la investigación y la gestión cultural

Sus reflexiones filosóficas han creado escuela, sus obras se traducen e incorporan al acervo intelectual y académico de las universidades de todo el mundo. Y no menos importante: su teoría de la transmodernidad, estudiada en universidades de México, Argentina, Francia o Italia,  se está viendo reflejada en proyectos de sostenibilidad medioambiental en países africanos, como la República Democrática del Congo, o en tanto modelo de organización educativa en América Latina, siendo un referente la Universidad de Cundinamarca (Colombia).

  • El premio “Isabel Ferrer” lo otorga la Generalitat Valenciana a quienes se han distinguido en la defensa de los derechos de las mujeres.

¿Qué supone para usted el Premio Isabel Ferrer?

Supone un reconocimiento a una labor de muchos años, una labor solitaria en lo que tiene de reflexión y escritura, pero ampliamente compartida como acción social, en los grupos de trabajo, en la calle,  con entrañables amigas, y compañeras más lejanas pero con las que surge esa conexión especial de estar trabajando por las mismas metas. En este sentido quiero agradecer no solo a la Generalitat, sino especialmente a todas las asociaciones de mujeres que, sin que yo lo supiera, han presentado y apoyado mi candidatura a este premio.

¿Cuáles son los logros del movimiento feminista que toda persona habría de conocer?

Muchos han sido los logros que han ido jalonando la lucha de las mujeres por su emancipación: el derecho a la educación, al voto, al ejercicio profesional, a la igualdad ante la ley, derechos reproductivos y sobre su propio cuerpo, de protección frente a la violencia machista… Logros de los que carecen hoy mujeres en buena parte del planeta. Pero incluso en el llamado primer mundo queda aún mucho por recorrer. Desde el movimiento #MeToo se ha evidenciado más explícitamente el acoso sexual y laboral. La sentencia de la Manada puso sobre el tapete la revisión del concepto jurídico de consentimiento. No obstante queda pendiente el tema de la prostitución, los vientres de alquiler, el techo de cristal, la falta de presencia de las mujeres  en altos estamentos representativos…

¿Cuál es la situación actual del feminismo en España?

Tenemos grandes pensadoras, juristas, activistas… y sobre todo una mayor conciencia en la población. A veces no nos damos cuenta de todo lo que se ha avanzado.

  • ¿Y no le parece que los grandes medios de comunicación dan a veces una visión distorsionada del movimiento feminista?

Yo no generalizaría, la cobertura de las grandes manifestaciones del 8 de marzo, la huelga de las mujeres a la que se sumaron periodistas de todos los medios, la mayor presencia de mujeres y de las temáticas que les afectan, la atención al deporte femenino… Todo eso son logros perceptibles; bien cierto que, según el posicionamiento ideológico de los medios, estos pueden transmitir mensajes que dan una imagen distorsionada o hacen daño a la lucha por la igualdad.

Así, por ejemplo, cuando dan publicidad a un actor que ha “comprado” niños  por gestación subrogada, invisibilizando la situación de las madres que tienen que alquilar su útero, o se pretende responsabilizar a la manifestación del 8M del pasado año de la propagación de la Covid, obviando los eventos deportivos y políticos multitudinarios que se celebraron en las mismas fechas…

  • Las acciones mediáticas de Femen, desnudándose más o menos como forma de llamar la atención, o una campaña del ministerio de Irene Montero reivindicando el derecho a volver “sola y borracha” a casa, no parecen tener mucho fundamento teórico detrás?.

Se puede estar o no de acuerdo. Debo reconocer que a mí ciertas acciones me parecen contraproducentes.  Pero el grupo Femen, creado por cuatro adolescentes ucranianas en 2008, comenzó siendo un grupo  de estudios de textos marxistas llamado Nueva  Ética, y tras profundizar en La mujer y el socialismo de August Bebel, idearon acciones provocadoras contra lo que consideraban la pervivencia de una moral burguesa.

Con respecto al derecho a volver sola y borracha, el sentido es que no hace falta apelar al recato y la virtud para denunciar las violencias sexuales. Aun en el caso de que una joven se divierta, trasnoche o incluso beba demasiado, debe tener la seguridad de que  puede volver sola a casa, sin que ni la hora, ni el lugar, ni su estado justifiquen una agresión.

  • ¿Por qué se produce un rechazo social al feminismo en grandes capas de la población?

Yo no pienso que haya este rechazo; al contrario, creo que ahora ya no es un desdoro decir que una es feminista, hay incluso una moda, se hacen camisetas, pegatinas…, las chicas más jóvenes se definen así de manera afirmativa…

  • Por eso mismo, ¿esa moda, entre muchas mujeres, no se queda en la superficie, en la torpe idea de “mis derechos” y de que toda libertad se acaba en la “libertad sexual”?

Porque poco –o nada– se habla de las mujeres emigrantes latinoamericanas sobreexplotadas y mal pagadas; de las mujeres africanas introducidas con pateras por redes para destinarlas a la prostitución; los matrimonios concertados con menores en muchas partes de Europa; de esas mismas personas que, por puro capricho, alquilan vientres de mujeres en situación de pobreza…

El feminismo habla de todas las mujeres e incluye las agresiones que sufren todas, porque es el proyecto ético y político de acabar con las desigualdades ente hombres y mujeres. Si alguien lo entiende de una forma frívola o superficial no puede usarse como descrédito de todo el feminismo, porque eso es lo que ha hecho siempre la misoginia: tildar a las mujeres de malas, brujas, viejas, feas, casquivanas, seductoras o putas.

  • Con los actuales Gobiernos valenciano y español, ¿estamos viviendo una suerte de Edad de Oro del feminismo?

No es tan bonito. Existe una diferencia de pareceres entre el PSOE y sus socios de Gobierno en temas tan importantes como la preservación de los derechos de las mujeres frente a otros colectivos sexuales, la abolición o regulación de la prostitución…

  • ¿Es la Ley Trans la posible muerte del feminismo?

En dicha ley, y en otras, lo  que se introducen son conceptos que modifican de manera acientífica y jurídicamente insegura la misma noción de sexo, confundiéndolo intencionadamente con el género (la construcción cultural de la masculinidad y la feminidad), pretendiendo que el sexo sea algo elegible.

Si ser mujer es un sentimiento, deja de tener sentido cualquier reivindicación feminista para superar las desigualdades que sufren las mujeres por su sexo. Pero lo peor de esa ley no es solo que conculque derechos de las mujeres, sino que representa un atentado contra los derechos de la infancia, a su salud y a su integridad corporal, y además no protege adecuadamente a las personas transexuales.

  • ¿Qué le diría a una niña de diez años?

Que puede ser lo que quiera, que no caiga en estereotipos, que no se niegue a sí misma para agradar a otros, que debe ser dueña de su vida, de su cuerpo, de sus deseos y de sus actos.