Los últimos datos oficiales reflejan una realidad que preocupa cada vez más a los especialistas en adicciones: en el último año, cerca del 40% de la población consumió dos o más sustancias psicoactivas diferentes.
A este patrón se le conoce como policonsumo y preocupa por los siguientes motivos, explica José Manuel Zaldúa, director de Esvidas y experto en adicciones: “acelera enormemente el deterioro emocional y mental porque cada sustancia altera el equilibrio del cerebro y multiplica la dependencia”.
Esta realidad la vivió en sus carnes Amin, paciente de Esvidas en recuperación. Hoy le pone voz y rostro a este tipo de consumo que es responsable de brotes psicóticos, trastornos de ansiedad, intentos autolesivos y recaídas frecuentes.
El policonsumo de drogas se ha convertido en una de las formas de adicción más frecuentes y peligrosas en España.
La gente ya no se conforma con consumir una sustancia concreta. Ahora se trata de combinar varias de ellas (de forma simultánea o alterna) con el objetivo de potenciar sus efectos, aliviar la ansiedad, conciliar el sueño, socializar o compensar el impacto de otras sustancias.
Amin era una de esas personas: “O estaba consumiendo o estaba derrotado intentando recuperarme. Mi día a día era lamentable. No tenía días normales”.
Y lejos de ser algo aislado, el policonsumo está muy extendido a nivel social. La Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas revela en su último informe que cerca del 40% de la población de entre 15 y 64 años que consume sustancias reconoce hacerlo en policonsumo.
Alcohol, cannabis, cocaína, tabaco e hipnosedantes son las sustancias más presentes cuando las personas deciden hacer un uso o abuso combinado.
Quienes lo hacen, utilizan sustancias estimulantes para mantenerse activas y depresoras para poder dormir o reducir la ansiedad.
Y esta práctica, lejos de ser inocua, conlleva graves riesgos para la salud. Por eso los especialistas expertos en adicciones avisan de las consecuencias más comunes:
- Auge de las urgencias hospitalarias.
- Cuadros de ansiedad graves.
- Brotes psicóticos.
- Trastornos emocionales graves.
Cómo empieza una adicción múltiple
Los especialistas advierten de que el policonsumo empieza de forma silenciosa. Así le ocurrió a Amin: “hubo un momento en el que probé otra sustancia y ahí fue cuando se desbocó todo”.
El caso del joven en recuperación ejemplifica una realidad que se observa muchas veces en los recursos de recuperación: el consumo empieza como una herramienta para aliviar el malestar emocional y termina derivando en una dependencia múltiple imposible de controlar.
En el caso de Amin, él comenzó con el alcohol, pero hubo un momento que el consumo derivó a otras sustancias para combatir el insomnio provocado por el estrés.
A partir de entonces, la relación con la sustancia dejó de ser ocasional para convertirse en una necesidad constante. Y, sin darse cuenta, Amin había pasado de consumir para “desconectar” a consumir como rutina marcada por la compulsión.
Zaldúa explica por qué este tipo de dinámicas son tan peligrosas y cada vez más frecuentes: “el policonsumo suele desarrollarse de manera progresiva. Una sustancia lleva a otra porque el cerebro empieza a necesitar compensar continuamente los efectos. El problema es que la dependencia emocional y química se multiplica”.
Mezclar drogas aumenta el riesgo de psicosis y ansiedad
Amin describe cómo esa espiral terminó afectando completamente a su salud mental.
“Necesitaba consumir una cosa para aguantar el día y otra para intentar dormir. Llegó un momento en el que ya nada me hacía efecto y empecé a tener paranoias, pensamientos persecutorios y brotes”.
Los expertos alertan además de que el policonsumo suele ir acompañado de una profunda pérdida de autoestima, aislamiento social y deterioro emocional.
La persona deja de consumir para disfrutar y empieza a hacerlo simplemente para poder funcionar o evitar el malestar físico y psicológico.
“Muchas personas llegan a consulta completamente agotadas emocionalmente, sin capacidad de regular ansiedad, frustración o tristeza sin recurrir a sustancias”, explica Zaldúa. “Ahí es donde entendemos que la adicción ya ha tomado el control”.
Una realidad cada vez más normalizada
Los profesionales de Esvidas advierten de que el policonsumo ya no responde a un único perfil social. Afecta a adolescentes, estudiantes, trabajadores, profesionales o personas aparentemente funcionales.
Factores como el acceso fácil a sustancias, la normalización del alcohol y el auge de contextos digitales y de ocio inmediato han favorecido este tipo de consumo combinado.
En comunidades como la Comunitat Valenciana, los informes oficiales sitúan el consumo de cocaína y alcohol entre los más elevados del país, especialmente vinculado a ocio nocturno y entornos sociales donde determinadas sustancias continúan asociándose erróneamente a productividad, desinhibición o éxito social.
“El problema es que muchas personas tardan años en entender que tienen una adicción porque siguen trabajando, relacionándose o manteniendo una vida aparentemente normal”, señalan desde Esvidas. “Pero el deterioro emocional ya está ocurriendo”.
La recuperación pasa por pedir ayuda
La recuperación de Amin comenzó cuando entendió que ya no podía controlar el consumo por sí solo. Tras tocar fondo y verse al límite emocionalmente, decidió iniciar tratamiento en Esvidas.
“La sanación llega cuando aceptas que eres vulnerable ante la enfermedad y que no puedes seguir luchando solo”, explica.
Desde Esvidas insisten en que el tratamiento del policonsumo requiere un enfoque integral y multidisciplinar, capaz de abordar no solo la abstinencia, sino también el origen emocional de la adicción, la ansiedad, el trauma y las dificultades psicológicas que suelen existir detrás del consumo.
Porque, como recuerdan los especialistas, el policonsumo no destruye únicamente la salud física. Desgasta la identidad, rompe relaciones, aísla emocionalmente y convierte la vida en una búsqueda constante de alivio inmediato.
Y precisamente por eso, concluyen, pedir ayuda a tiempo puede marcar la diferencia entre seguir atrapado en la espiral o empezar a reconstruir una vida real fuera de la adicción.









