En España, el 20% del territorio no tiene un uso de suelo productivo. Esta es una de las conclusiones del proyecto europeo Horizonte 2020 “MAIL”, Identifying Marginal Lands in Europe and strengthening their contribution potentialities in a CO2 sequestration strategy. En el que participa la Universitat Politècnica de Valencia (UPV) a través del Grupo de Cartografía GeoAmbiental y Teledetección CGAT del Departamento de Ingeniería Cartográfica Geodesia y Fotogrametría. En el marco de este proyecto, el equipo de la UPV ha desarrollado una metodología que permite determinar las tierras marginales –no productivas-. La han aplicado en cuatro países europeos: España, Grecia, Alemania y Polonia.

Esta herramienta está basada en el análisis de productos cartográficos derivados de teledetección, como datos de usos y cobertura de suelo e información ambiental. Según apuntan sus desarrolladores esta metodología ayuda a identificar áreas con riesgo de erosión irreversible, con una degradación de la tierra preocupante. Puede promover la biodiversidad en poblaciones aisladas y contribuir a mitigar el cambio climático con acciones de reforestación sostenible.

Puede ser útil en la búsqueda de áreas para reforestar por grandes empresas que necesitan hacer compensaciones ambientales. Buscar territorios aptos para las nuevas instalaciones de energía renovables sin necesidad de desplazar a los agricultores. También cumplir con los ODS en los que España se debe esforzar más, como es en el ODS 13 (acción por el clima). Un objetivo clave para lograr la meta de ser climáticamente neutros en 2050”. Destaca Jesús Torralba, investigador del Departamento de Ingeniería Cartográfica Geodesia y Fotogrametría de la UPV.

Los países mediterráneos, con más tierras marginales

Con esta metodología se identificó que los países mediterráneos tienden a tener un mayor porcentaje de tierras marginales. En concreto, España fue el país donde se identificaron más tierras marginales, con un 20% del territorio, seguido de Grecia con un 18,8%. “Además de un clima caracterizado por unos regímenes pluviométricos más extremos y una prolongada sequía estival, estos países también tienen una topografía abrupta y variada que restringe el uso de algunas tierras para la producción agrícola y forestal”, explica Torralba.

Por el contrario, los países en los que se identificaron menos tierras marginales fueron Alemania, con un 11,6% y Polonia, con un 7,2% del territorio. Ya que ambos países tienen un relieve dominado por las llanuras y un régimen de lluvias continuo a lo largo del año. Lo que facilita la agricultura y el sector forestal (bosques naturales o plantaciones).

Sobre las tierras marginales

Las tierras marginales son espacios de tierra sin cambios a lo largo del tiempo. Con limitaciones significativas, ya sean culturales, económicas, medioambientales, políticas o sociales. En las que un cambio de uso del suelo supondría una ganancia en cualquiera de estos aspectos”. Indica Juan Pedro Carbonell-Rivera del mismo equipo de trabajo. “En este contexto, todas las zonas identificadas como marginales en este proyecto no pueden utilizarse con fines productivos por su impacto ambiental en la biodiversidad, en los recursos hídricos o en el paisaje”, puntualiza Torralba.