La situación política es más que convulsa en el palau de la Generalitat Valenciana, pero todo parecía indicar que el Ayuntamiento de Valencia era bastante más estable. Pero por contra las últimas semanas han complicado tremendamente una legislatura que se va a convertir en un auténtico quebradero de cabeza en el Cap i Casal.

Ribó y Compromís tensan la cuerda

El propio Ribó y Compromís están encargándose de tensar cada vez más la cuerda con un socio de gobierno cuyas tragaderas ya hace meses que rebosaron de los desmanes de un socio de gobierno cada vez menos leal.

El alcalde polémica tras polémica parece buscar la confrontación permanente para sacar de quicio a su socio de gobierno. Le dan excusas cada semana para que rompa el Pacto del Rialto.

Da la sensación que el Rialto está enterrado ya por parte de Compromís pero buscan de cara a la galería el que rompa sea el PSPV para no ser los culpables, al menos de cara a la galería.

Compromís necesita echar a su socio de gobierno del propio gobierno municipal para rearmarse y consegir recuperar votos, hoy perdidos la mayoría de ellos.

Los problemas de Compromís Valencia

La propia coalición catalanista tiene problemas en su seno. Así, Ribó no tiene recambio natural, ya que Fuset se sentará en breve en el banquillo. Sergi Campillo y Galiana se disputan un puesto de líder, pero su liderazgo es nulo. Sus polémicas les acompañan. Con lo que la única figura visible para poder recuperar electorado es la propia Mónica Oltra.

Oltra desde hace ya más de un año estaría preparando su desembarco en el Cap i Casal. Ya que las opciones ante un nuevo escenario electoral de repetir cada vez son menores y de Compromís también.

Los demás partidos no están mucho mejor

Así, los socios de Compromís, el PSPV siguen sin despegar de manera importante, y es que tampoco tienen un liderago claro. de hecho, Manolo Mata suena cada vez con más fuerza. por ello, a veces las salidas de tono de la actual líder, Sandra Gómez. Que buscaría su cuota de protagonismo hoy ya perdida.

Ciudadanos después de las elecciones de Cataluña y su batacazo, a pesar del buen trabajo el último año de su portavoz, estaría completamente descolocado. El trabajo de aproximación al PSPV ahora sería en sentido contrario, de aproximación al PP. A Fernando Giner ahora le lastra su partido y sus siglas en decadencia.

Por su parte, el PP tampoco está mucho mejor. Sí es verdad que tiene líder clara, María José Catalá, pero se ha despegado de su votante y de los afiliados de la Ciudad que cada vez están más alejados de la dirección local. Por ello, sigue sin despegar y en el horizonte temporal más cercano, estaría estancada en votos.

Lo de Vox es ya directamente un verdareo espectáculo digno del mejor guionista. Todo lo tiene a su favor, una situación muy complicada en la que la gente desesperada se lanza a los extremos. Ahora son dos concejales y la mala relación es más que evidente con equipos atagónicos y que lejos de ayudarse algunos ponen palos en la rueda a otros. Hasta el punto de poner demandas, como hizo el portavoz, Gosalbez a la EMT sin que su compañero, Montañez, en la EMT lo supiera. Tirarán de marca, pero el trabajo es mínimo por no decir que nunca están donde deben.

Una legislatura complicada

Esto no hace más que alimentar los problemas, y todo puede suceder en una institución que no puede disolverse y que va a ser muy difícil de gobernar a partir de ahora.

Todo está abierto, incluso el propio Giner ha propuesto una moción de censura. Pero los partidos, todos, hoy están más preocupados de su situación interna que de la Ciudad y sus habitantes.

Los dos años que restan de legislatura se antojan muy complicados, y si los egos y los problemas personales se dejaran a un lado, se trabajaría por un gobierno de concentración que trabajase por los ciudadanos. Huyendo de radicalismos y buscando trabajar por la supervivencia de los valencianos. ¿Lo veremos?