El Hospital de la Ribera pasó el 1 de abril de 2018 a ser directamente gestionado por la Generalitat Valenciana, tras el término del contrato de concesión administrativa. Un cambio que «parte de la plantilla afrontó con ilusión, y parte con escepticismo. Pero todos con profesionalidad y con la responsabilidad acerca de un cambio que todos sabíamos que no iba a ser fácil«, aseguran desde el comité de empresa del departamento de salud de La Ribera.

Ahora, tres años después, los trabajadores del hospital han empezado las protestas porque no se han cumplido las promesas que se hicieron. Y seguirán con las reclamas porque «la Conselleria no tiene ninguna voluntad negociadora«. Y dirigidos por una una cadena de mando «salpicada de prejuicios consciente o inconscientemente«, protestan.

Unas reivindicaciones justificadas

Desde el hospital aseguran que no van a parar con las reivindicaciones. «Como si nos hubieran regalado algo, no tenemos que pedir perdón por ser empleados públicos de la Conselleria de Sanidad«, justifican los propios trabajadores. Y los cuales llevan 22 años trabajando para la Sanidad Pública Valenciana en este departamento, algunos incluso más. «Que mejor aval de nuestra competencia«, lamentan.

Desde el Hospital de la Ribera aseguran que llevan 28 meses negociando el Convenio y 11 reuniones. «La Conselleria ha vuelto a la mesa de negociación, obligada por la inspección de trabajo«.

Tres años después siguen igual

Después de  3 años siguen «igual de lejos, o más incluso de lo que estábamos en el 2018 en lo que respecta a las condiciones laborales del resto del personal de la Conselleria de Sanidad«, se lamentan.

Entre los incumplimientos del Convenio en materia de promoción y traslados internos, se encuentran: jubilación parcial, aplicación del plan de igualdad, los incrementos de jornada, la negativa a ampliar las jornadas parciales, y otras.

A esto se une los agravios derivados de la falta de voluntad negociadora de la Conselleria. Como el complemento del 100% del salario en caso de baja, los diferentes criterios de evaluación de la carrera profesional, las medidas de conciliación, la compensación de noches, las jornadas de trabajo, entre otros.

La dirección «cuestiona los derechos«

La una dirección que no termina de cogerle el pulso al departamento, situación que también sufren los trabajadores estatutarios, «cambiando constantemente planillas y jornadas, realizando modificaciones sustanciales de trabajo, cuestionando nuestros derechos, sin empatía alguna«.

Desde el comité afirman tajantemente que «están más unidos que nunca. Vamos a afrontar estos desafíos con determinación, serenidad y responsabilidad. Nuestro objetivo es la integración real, sin rodeos, ni nuevos experimentos«.