Compromís ha mostrado tantas caras diferentes que es difícil saber cuál es la verdadera para la ciudadanía. Por eso sorprende su última campaña en Valencia Ciudad donde asegura va a regalar Senyeras para poner en el balcón de los vecinos. ¿Pero sabe Compromís como es una Senyera?

Parece que no, ya que el cartel que lo define la senyera sobre las barras lleva un trozo azul, pero carece de joyas y de Corona…

Lo gracioso es que lleva unos años jugando al doble juego este de ir a los Actos del 9 de Octubre por la mañana defendiendo la Real Senyera y autodenominándose como «valencianista». A la vez apoyando las tesis catalanistas independentistas por la tarde en las manifestacioens catalanistas a favor de los «países catalanes».

Una estrategia que busca parar la sangría de votos. Esto es como cuando Mónica Oltra aseguró en TV3 que «aunque nosotros en privado creamos en los países catalanes no lo decimos en público porque la sociedad valenciana no lo entendería y no nos votaría«. ¿Esto es un claro engaño a los votantes?

Imagen donde simpatizantes y afiliados de Compromís portan esteladas

Compromís y sus líos internos

Las aguas en la formación catalanista bajan revueltas. Así, los tres partidos que la conforman y la gran mayoría de afiliados al concepto Compromís denominados como «Gent de Compromís» se escuentran en un divorcio claro y visible a simple vista. Ya que la mayoría de afiliados no se encuentran representados en ninguna estructura orgánica dentro de la coalición.

Tampoco están las relaciones entre las tres formaciones en el mejor momento. La gente del Bloc que siempre ha sido de derechas al estilo Convergencia de Cataluña ( con la que se llegaron a presentar a unas elecciones) lucha con la izquierda radical de Iniciativa de Mónica Oltra.

Además dentro del Bloc, el bloque soberanista de «bloc i país» reclama más nacionalismo y soberanismo y un cambio profundo dentro del propio Bloc.

Ante la evidente caída de votos de la coalición catalanista intentan aguantar en el Cap i Casal y el área metropolitana. En una clara estrategia de intentar parar esa sangría de votos de descontentos con la coalición y sus políticas radicales que cada vez apoyan más a Cataluña que a Valencia.