Hace unos días conocimos gracias a la prensa y otros medios de comunicación, el caso de un interno de la prisión provincial de Badajoz con patología psiquiátrica previa que se automutiló. Amputandose partes de las dos orejas y posteriormente en un acto de antropofagia, se las comió. Además al interno hubo que reducirlo ante el estado de agitación que mostraba.

Imaginen la escena si pueden  y pónganse en lugar de los funcionarios que hicieron frente a esta situación, entre lo dantesco y lo aberrante.

Desde que existe la Asociación de Trabajadores Penitenciarios “Tu Abandono Me Puede Matar” se vienen denunciando todas las carencias. Que sufre el colectivo de funcionarios de prisiones y por extensión la institución en general, y el ejemplo anterior es una buena muestra de ello.

La enfermedad mental en prisión es un tema olvidado desde Instituciones Penitenciarias

Los problemas psiquiátricos, la enfermedad mental en prisión, es otro de esos temas sin respuesta desde la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias. Con una presión asistencial enorme en todos los centros penitenciarios, sin medios y una carencia de personal sanitario abrumadora. No parece que a los responsables políticos les importe mucho la salud de los internos en general y la mental en particular.

Hoy por hoy un cincuenta por ciento de toda la población reclusa  tiene pautada algún tipo de medicación psiquiátrica. Hay un treinta por ciento de enfermos mentales en prisión. Existiendo dos únicos psiquiátricos penitenciarios para todo el país.

Sin apenas  psiquiatras en plantilla desde hace años y contratando temporalmente cuando se puede. Resulta muy difícil que los profesionales puedan hacer las valoraciones y los seguimientos de la evolución de estos enfermos como sería deseable.

Los funcionarios son los que advierten como si fueran personal sanitario de las novedades en los reclusos

En muchos casos será el funcionario de vigilancia en el módulo o la enfermería, el que advierta a los sanitarios del comportamiento o la evolución. Pero hablamos de enfermos mentales muy graves, esquizofrénicos, retrasados mentales, ancianos demenciados, trastornos de personalidad. Pero tampoco se nos forma para ello, y será la experiencia y la  profesionalidad la que nos guíe.

También será el funcionario el que sufra las carencias del sistema, cuando estalle el brote y se traduzca  en una reacción violenta. Entonces es cuando el descontrol con la medicación, la falta de terapia, la no asistencia de los especialistas, termina siendo noticia.

¿Quién cuida a estos pacientes en prisión? 

En muchos casos y ante la falta de personal sanitario, otros reclusos y a todos ellos los funcionarios de prisiones dándoles dignidad y asistencia.

Por éstas y otras razones no somos como cualquier otro funcionario de la Administración General del Estado. Por ello se presentó en el mes de julio en el Congreso de los Diputados, mediante el derecho de petición y ante los medios de comunicación y los diferentes partidos políticos, un proyecto de Estatuto propio.

Un documento que sirva de punto de partida para cambiar y mejorar las cosas. Para que lo estudien y lo valoren, pues la única forma de hacer algo con el futuro es tener el pasado muy presente. Para aprender y no cometer los mismos errores una y otra vez. Será la única manera de mejorar lo que somos, funcionarios de prisiones orgullosos de serlo.

Tu Abandono Me Puede Matar (TAMPM Picassent-Valencia). Octubre 2.020.