La cesta de la compra no para de subir…
Nos entran por las fronteras todo tipo de monstruos y criminales entre las hordas de ilegales que las mafias nos meten en nuestro país. El índice de criminalidad está disparado, digan lo que digan los datos de Interior (que están maquillados). Todos los días hay una o varias noticias sobre crímenes de todo tipo. En prensa libre o en prensa “apesebrada”. Los titulares que empiezan con: “Un hombre”, “varios jóvenes”, y lo último de hoy en El Mundo, “Un repartidor de Amazon”, la mayoría de las veces son delitos cometidos por extranjeros. Y eso es de lo que nos enteramos, no me quiero ni imaginar cómo serán las cifras exactas.
Pero nos han polarizado con tanta eficacia, que incluso hay gente que justifica lo injustificable.
Estamos tan divididos que somos incapaces de ver qué es lo que nos conviene. La prensa apesebrada y aquí incluyo a las cadenas de televisión, nos está envenenando veinticuatro horas al día siete días a la semana.
Lo de Alcalá de Henares, lo de Sabadell o lo de Torre Pacheco será el principio. Si los ciudadanos no se sienten seguros, si la justicia y las fuerzas de seguridad del Estado no garantizan su seguridad, la gente se defenderá como pueda. Por ahora, las cosas han empezado cuando se han disuelto las protestas, precisamente porque en vez de vaciar el centro de ilegales, se sacó a los antidisturbios para acallar la protesta. En Alcalá los primeros palos no los dieron los vecinos.
En Torre Pacheco chavales de origen magrebí apaleaban ancianos por diversión.
Pero no puedes protestar porque entonces, según la prensa propagandista, eres un nazi y un fascista, además de un racista. Ultraderecha, es la palabra que les sirve para tapar cualquier desastre.
Pero la realidad es esta: Si no se controlan las fronteras y se admite a cualquiera, lo normal es que todo criminal acabe en España. Y es normal porque el efecto llamada no cesa. Circulan vídeos de gente mostrando el dinero y los móviles que les regalan. Si cometen un delito, a las dos horas están otra vez en la calle (lo dice la misma policía, los hay con más de cincuenta detenciones). La exhibición obscena de impunidad que ofrece España a los criminales es deleznable.
¿Y la justicia hace una huelga por esto? No. Solo cuando van a por ellos es cuando despiertan.
Solo ahora que ven cómo este gobierno totalmente corrupto va a por ellos, es cuando se dan cuenta de hasta dónde vamos a llegar. Y así con todo lo demás. ¿Y qué mecanismos tenemos para defendernos? ¿Cómo podemos echar a la purria que nos gobierna? Pues no podemos. O no “dan los números” o “ahora no conviene”. Con lo cual, España seguirá (con suerte, porque apunta a que no se van) otros dos años más, siendo desmembrada, saqueada y vandalizada. Las protestas y los enfrentamientos continuarán, porque a los españoles nos cuesta despertar, pero una vez despiertos no es fácil volver a dormirnos.
Incluso a los que defienden a capa y espada que aquí puede entrar cualquiera, por simple estadística, les va a tocar “disfrutar de la multiculturalidad”.
La delincuencia, los asaltos, las violaciones, las palizas no se van a quedar solo en los barrios de los trabajadores. A medida que se extiendan, las Iones y las Yolandas van a tener como vecinos a narcotraficantes y a todo tipo de chusma. Porque cuando el criminal se hace rico, también gusta de vivir como un ministro. Aunque viendo la clase de gente que acaba siendo ministro, puede que no les importe. Estarán más que acostumbradas. Y esos progres de izquierda caviar, que abogan por las mezclas, la multiculturalidad y el sursuncorda, también recibirán, no me cabe duda, alguna que otra dosis de realidad.
El problema viene de largo, no es algo de ahora. No solo no paran de entrar ilegales, es que hay muchos ya nacidos en España que no quieren ser españoles. Muchos que cuando a sus papás se les acabaron las paguitas, se dieron cuenta de que están en un país con un paro endémico, y ya se sabe que “cuando la miseria entra por la puerta, el amor salta por la ventana”. Nacidos aquí ondeando banderas de Marruecos y perjudicando a sus vecinos.
Es lo mismo que ha ocurrido en Francia, Suecia, Reino Unido o Alemania. Se ha apostado por una política de fronteras abiertas e impunidad, y es lo que nos está destruyendo.
Seguramente en Torre Pacheco, si las cosas no se calman, acabarán apareciendo esos militares que no aparecieron durante la riada. Para eso no les temblará el pulso, Marlaska y Robles lo tienen claro. Están dejando que las cosas empeoren adrede. Acuérdense de lo que hizo Zapatero durante la huelga de controladores aéreos, acuérdense de cómo trataban las huelgas de transportistas o las protestas del sector agrícola. Para eso si tienen policía, ordenes claras y medios. Esos medios, que, por lo visto, no son suficientes para proteger las fronteras ni a los paganinis. La gente normal, los ciudadanos que nos levantamos a trabajar pagamos impuestos y hacemos nuestra vida, no valemos nada para esta gente.
España se ha convertido en el parque de atracciones de los corruptos y de sus enemigos. De seguir así lo de “República bananera” se va a quedar corto.
















