Enrique Arias Vega “Cacas de perros”

Aparte de otras mascotas, el número de perros en España es de 6,7 millones. Y creciendo. En la urbanización donde vivo, como ejemplo, cuando me instalé no había ningún can en la vecindad y ahora, en cambio, hay una veintena de vecinos con ese animal de compañía.

También, todo hay que decirlo, han cambiado los hábitos de los propietarios de perros. Para empezar, que cada vez se adoptan más animales sin pedigrí, en vez de comprar razas caras y de postín. Y, en segundo lugar, la actitud cada vez más cívica de los propietarios, cuidadosos en recoger las heces de sus animales.

En eso, en el civismo, hemos mejorado notablemente en nuestro país. Por ejemplo, el respeto a los peatones en los pasos cebra, en los que antes era todo un riesgo el atreverse a cruzarlos.

Así y todo, el aumento de la población canina se ha traducido también en el incremento de propietarios descuidados o irresponsables. Con lo que los excrementos de los canes alfombran muchos espacios ciudadanos.

Lo que no se entiende es la desidia de las autoridades en poner coto a algo que tiene fácil remedio y que dispone de una normativa sancionadora para penar las conductas incívicas. Mas ni por ésas: los propietarios inconscientes gozan de una práctica impunidad.

No se entiende, digo, que las administraciones locales, encargadas de velar por el cumplimiento de esas normas no actúen poniendo multas, aunque sólo fuese por una finalidad recaudatoria, que falta les hace. Pero más allá de esa razón, frívola si se quiere, la represión de tales conductas impediría que algunas de nuestras vías públicas se conviertan en vertederos en los que hay que hacer verdaderas gymkanas para evitar pisar las cacas de perro.

A Contracorriente
Enrique Arias Vega