El Debate, análisis a vuelapluma, Per…Sombra

Escribo esto a vuelapluma mientras veo, avergonzado y cabreado, EL ÚNICO DEBATE que se nos va a ofrecer entre los candidatos a Presidente del Gobierno de España

Sinceramente, ¿usted considera tener tan poco sentido común y capacidad de juicio cómo para que no se le permita presenciar si lo desea debates candidato a candidato, más cortos, profundos y extensivos sobre varios temas concretos?

Pues si usted se considera lo suficientemente inteligente y capacitado como para formarse su propia opinión en base a lo que debatan en público debería estar cómo mínimo tan indignado cómo yo con el Gobierno en funciones actual que es el responsable de que esto sea así de limitado.

Así mismo no debemos pasar por alto qué este deplorable Gobierno en funciones también es el responsable de fijar la fecha de El Debate en un día laborable y antes de otro día laborable, a unas horas qué, dada su forzosa extensión al negarse a realizar más debates, lo iban a alargar hasta bien entrada la madrugada, permitiendo qué sus “medios afines” o directamente bajo su control mañana le cuenten, a “su” manera y envuelto en “su” opinión, lo que tanto se ha esforzado en que usted no viera.

Y, verá usted, quien rehuye el debate evidencia su falta de argumentos o, lo que es aún peor, intenta evitar que usted conozca las cuestiones que le planteen a las que no puede responder sin evidenciar sus errores y sus responsabilidades.

Pero, además, quien hace lo posible para hurtarle a usted la posibilidad de presenciarlo y formarse su propia opinión le niega su criterio y su capacidad de decisión lo que evidencia que teme a las conclusiones que usted pueda llegar y reconoce su incapacidad y la falta de confianza en si mismo para salir victorioso ante sus oponentes.

Quien hace algo así es RUÍN puesto que busca ocultar valiosa información, MANIPULADOR puesto que busca presentar la información de una forma parcial y “procesada” y COBARDE puesto qué procura evitar el juicio público para no tener qué afrontar las consecuencias que del mismo se puedan derivar.

En una primera impresión…

Estoy viendo a un Ribera desesperado, intentando dar “zarpazos” a derecha e izquierda en busca de recuperar votantes merecidamente perdidos, a un Sánchez que sistemáticamente elude responder a las cuestiones que unos y otros le plantean y sigue intentando vender su “mensaje” reconocidamente falaz, a un Casado intentando dar una imagen de presidenciable pero obligado a defenderse de los ataques basados en la tremenda “mochila” de corrupción y errores que cometió su partido y que aún sigue sin haber acabado de despejar, a un Iglesias agazapado en sus tesis de extrema izquierda administrando muy inteligentemente su tiempo y a un Abascal centrado en aprovechar la oportunidad de dar a conocer su mensaje libre de toda tergiversación y manipulación y siendo, junto con Iglesias, los más serenos y “asentados”.

Por el lenguaje corporal!…

Sánchez huidizo y elusivo, intentando esconderse, con los ojos continuamente bajos, ocultando vergonzantemente la mirada y, cómo mal estudiante, evidenciando su mala preparación leyendo en la totalidad de sus intervenciones y removiéndose inquieto.

Casado subliminalmente empequeñecido por el escenario marcado con una linea a su espalda para evidenciar su menor estatura, tras un atril que le rebaja aún más merced al enfoque sutilmente más alejado de la cámara, juntando en demasía las manos cual aplicado monaguillo y limitando el gesto en exceso para hacerse ver como moderado, temeroso de ser identificado como extrema derecha en caso de gesticular demasiado.

Ribera más inquieto y gesticulante que nadie, evidenciando su nerviosismo propiciado por las adversas encuestas y, cómo un bufón travieso, lanzando puyas a unos y a otros cargadas con suerte de pequeñas verdades intrascendentes y no dedicándole la debida atención y seriedad a los temas verdaderamente relevantes, bien porque quiera reservar su posición, bien por no tener ninguna decidida hasta leer lo que digan las encuestas.

Iglesias luciendo su “luck” medio desgreñado de mártir judeocristiano sufriente y necesitado de auxilio que jamás nadie parece advertir pese a qué tanto en el antes cómo en el después, siempre vanidoso, se preocupa de ir pulcramente peinado, se mantuvo en su intento de arrogarse la representación de un pueblo trabajador que cada vez le conoce más y le vota menos, acudiendo a lo anecdótico para eludir explicar lo fundamental y manejando magistralmente la postura y la actitud para que hablasen por él cuando callaba y le reforzasen cuando hablaba demostró ser el mejor preparado histriónicamente hablando, no así argumentalmente.

Abascal solido como una roca, inicialmente contenido en exceso quizás prevenido en demasía por sus asesores, ganando en soltura y confianza con el paso de los minutos, creciéndose por segundos hasta llegar a ser cada vez más él mismo, transmitiendo confianza y autenticidad, ideas claras y decisión inamovible, seguridad hasta el extremo de ser el único que siempre miraba de frente a los demás cuando cualquier otro intervenía dando la cara y aguantando la mirada cuando se dirigían o referían a él o su partido.

Siendo objetivo…

El Debate técnicamente lo ha ganado Iglesias sin duda, lo que irá en detrimento de Sánchez y, sobre todo, del ausente Errejón qué, recordemos, tan jocosamente celebró las pasadas elecciones la exclusión de VOX del debate, karma creo que le dicen a eso, Errejón decía, deberá pues encarnizarse a fondo con Iglesias en lo que queda de campaña si quiere esquivar este tiro en la nuca y además verse obligado, en el mejor estilo comunista, a pagar la bala que él tan felizmente tenía reservada para Iglesias.

Sin embargo, el más favorecido por el Debate ha sido Abascal qué, erróneamente en mi opinión, los demás han pretendido ignorar todo lo posible eludiendo siempre que han podido responder a sus planteamientos, lo que le ha llevado a, por no tener que responder a interpelaciones ni verse envuelto en demasiadas discusiones inicuas, disponer en la práctica de uno de esos llamados “minutos de oro” prácticamente al final de cada bloque, cinco en total y eso le ha permitido transmitir una imagen muy comprensible y aceptable para el hombre de la calle de tipo válido y confiable en oposición a la imagen de “coco malo” que todos los medios de izquierda le han intentado adjudicar.

Casado ha mostrado el valor de los asesores de qué dispone, más bien escaso si hemos de juzgar por los “goles” que les han colado, se ha dejado distraer en exceso por un prácticamente desahuciado Ribera desesperado por arañar votos a la derecha que cada vez él representa menos si es que en alguna ocasión, más allá de lo que procuran hacernos creer los medios de izquierda, la llegó a representar, y se ha esforzado en exceso por dar la imagen de “moderación presindenciable” que le habrán recomendado logrando parecer más que moderado pueril y débil.

Ribera, ya lo hemos dicho, se ha mostrado desesperado conocedor de la debacle a la que presumiblemente se ve abocado por su volubilidad e indefinición ideológica, algo pasado de vueltas y muy histriónico, sobreactuado incluso en algunos momentos y evidentemente presa del pánico en otros pero aún lo bastante inteligente como para batirse en retirada cuando incurrió en la tontería de achacar a Abascal haberse beneficiado de uno de esos chiringuitos que pretende eliminar y este, ni corto ni perezoso y haciendo lo que nunca o muy raramente hemos visto hacer a cualquier otro político, no sólo le reconoció que así fue y que ya en su día pidió disculpas por ello si no qué se permitió explicarle que precisamente a raíz de esa experiencia y de haber intentado infructuosamente que se eliminase ese chiringuito al descubrir que no servia para nada acabó por abandonar el PP y posteriormente fundar VOX.

¡Ah!… y Sánchez, ya decía yo qué me faltaba uno porque fueron cinco, aunque la realidad es que visto el papelón que hizo, mejor le hubiera ido enviando una tesis escrita por otro como al parecer acostumbra ya qué, básicamente, se limitó a leer el texto que le prepararon adornándolo con alguna representación dirigida a las cámaras, muy bien aprendida y ensayada, eso si, pero en nada relacionada con las cuestiones que se planteaban allí, cuestiones que eludió continuamente contestar tan eficazmente cómo eludió aguantarle a ningún otro la mirada dando la sensación de qué, en realidad, no tenia el menor interés en estar allí ni en responder a nada ni explicar ningún hecho de los muchos que se le acusó para ilustración de los pobres estúpidos que asistíamos a un debate del que no deberíamos extraer ninguna otra conclusión que la que sus bien adiestrados y compensados, por no decir pagados, agentes en los medios nos ofrezcan ya mascada y prefabricada.

El Debate, Los errores más claros…

En Sánchez lo dicho, andar escondiéndose de todo y de todos demostrando una vergüenza culpable y soberbia y una indiferencia absoluta ante lo que los españoles podamos opinar, quizás porque confía en poder reeditar el pacto con los nacionalistas antiespañoles que le facilitó ganar la moción de censura mintiendo, no debe olvidarse, sobre su pretensión de hacerla para convocar de inmediato elecciones.

En Casado su moderación contenida en un momento en el que España y los españoles lo que deseamos es poder votar a un líder claro y firme que nos de la sensación de poder sacarnos de esta penosa situación.

En Ribera su patente nerviosismo y su indefinición política que se tradujo en qué, una vez más, se le vea difuminado ideológicamente, más atento a “lo que conviene” que a unos principios e ideología que parece no tener o, cuanto menos, no saber mostrar ni argumentar con firmeza.

En Iglesias, para el ojo experto, su arquetípica formación comunista-mitinera y, para el inexperto, no postularse cómo candidato si no cómo instrumento necesario para la gobernabilidad y, por supuesto, la traición subconsciente de llamar “mamadas” a las “manadas” qué, como no quiero caer en suponer qué sea la expresión de su pensamiento real sobre tan penoso tema, ignoro a que achacar salvo qué mentalmente estuviera a otra cosa y no a lo que debía haber estado allí.

En Abascal no saber aprovechar la ocasión para dar un golpe de mano inesperado y necesario que provoque un vuelco electoral sorteando el escollo del aborto que le priva de un voto femenino qué, por lo demás, mayoritariamente debería tener por toda la seguridad qué, con esa salvedad, sus propuestas ofrecen a la mujer.

El Debate, Sobre la realización “imparcial”…

De forma sucinta y resumida se puede decir qué fue muy discreta y profesionalmente parcial, cosa qué los equipos de unos y otros resultaron incapaces de advertir o, cuanto menos, de impedir o revertir.

A señalar el fondo, presuntamente neutral, diseñado para resaltar mediante la luminosa franja blanca, la altura de Sánchez penalizando y dejando patente la baja estatura de todos los demás, especialmente de Casado, cosa reforzada en algunos momentos cuando, pareando la imagen de Sánchez con la de Casado tomado en un campo más amplio, le dejaba empequeñecido en pantalla.

Los atriles, tallados a la altura más adecuada para Sánchez, también resaltaban esa diferencia meramente física presentándolo subliminalmente cómo el más y mejor proporcionado mientras qué, en especial a Casado y a Ribera, les daban una imagen de alfeñiques atrincherados tras ellos intentando despuntar.

Todo esto no les funcionó demasiado bien con Abascal qué, dado su potente físico, llenaba la pantalla, así que la realización se ocupó de, cuando hablaba él, negarle de forma lo más discreta posible el primer plano, bueno, técnicamente hablando un plano medio, que si concedieron a los demás buscando planos generales o conteniendo a otros candidatos que raramente se utilizaron cuando hablaban otros y, por supuesto, JAMÁS con Sánchez.

En cuanto a Iglesias se le dio un trato bastante similar al de Sánchez con la diferencia de procurar “llenar” más con él la pantalla siempre que les fue posible para dar la sensación al televidente de qué era amenazador y poco institucional.

Lo más penoso y evidente ocurrió una vez finalizado El Debate cuando primero se conectó con una sincronización perfecta con la sede del PSOE para que Sánchez colocase su mensaje, luego “casualmente” se hizo coincidir las declaraciones de Abascal a la salida de El Debate con la llegada de Casado a la sede del PP, silenciandole y dilatando ofrecernoslas hasta bastantes minutos después buscando reducir la audiencia del posiblemente segundo candidato ofreciéndonos en el ínterin la charla y opiniones de toda una mesa de comentaristas para, una vez previsiblemente reducida la audiencia, ofrecerlas editadas y compactadas, el desacato prosiguió con la completa supresión de la presumible llegada de Iglesias a la sede de Podemos y lo que quiera que dijese allí y, por supuesto, la llegada de Abascal a la sede de VOX no fuera a ser que todos los españoles pudiéramos presenciar algo multitudinario y auténtico cómo sólo VOX llega a conseguir y las comprensibles palabras con las que a buen seguro pudiera arengar a la audiencia cómo suele ocurrir siempre que logra hablar sin ser controlado ni manipulado lo que dice.

El Debate, En conclusión…

Abascal

Ofreció la mejor imagen de líder presidenciable, firme y de ideas claras pese a desperdiciar dos o tres magnificas oportunidades, como el dejar claro que no representa a la extrema derecha si no a la única derecha real y moderada que hace tiempo que el PP abandonó optando por una meliflua socialdemocracia y a la que Ciudadanos, más a la izquierda aún que el PP, sólo acepta pertenecer, aunque enfrentado a ello lo niega y se muestra molesto, por al torrente de votos equivocados que le trae y, sobre todo, la magnífica oportunidad de dar en publico y en directo un golpe de mano destruyendo su mayor escollo, el aborto, que hace qué, en un país con un 51,1% de mujeres más del 78% de los votantes de VOX sean hombres, para lo cual en algún momento tendrán qué cobrar conciencia de qué a la sociedad no se la cambia quitando y poniendo Leyes que la repriman si no medidas efectivas que la hagan cambiar ofreciendo a toda mujer motivos sobrados para preferir ser madre antes que abortar mientras que le garantiza qué no va a cambiar lo que actualmente permite la Ley, pese a tener la convicción de que eso se debe cambiar, primero por lo inmoral y criminal que es y segundo por la necesidad social de rejuvenecer nuestra población, hasta que las mismas mujeres compartan mayoritariamente la misma convicción de que la vida existe desde el momento mismo de la concepción y que eliminarla es asesinar, y no se trata de una tontería que se pueda desestimar alegremente porque ese escollo les priva no sólo de cómo mínimo un tercio más de los votos que tienen y qué deberían tener si no, y sobre todo, de ganar el apoyo de un electorado formado mayoritariamente por mujeres en lugar de por hombres ya qué, en realidad, salvo por el escollo del aborto, son el partido qué más ofrece a la mujer para su seguridad, tranquilidad e igualdad.

Casado

Se reafirma como líder moderado que continúa, al parecer, intentado limpiar de indeseables su partido pese a qué, vistas las apariciones de ciertos “personajes” de infausto recuerdo en campaña, parece estar perdiendo esa batalla o, cuanto menos, resultándole mucho más difícil de ganar de lo que en principio parecía haberlo sido.

Iglesias

Se definió a la perfección cómo alguien sin mayor interés en gobernar por si mismo pero muy bien dispuesto para que otro gobierne mientras le deje hacer lo que él quiera, obviamente cobrándolo bien y administrando grandes cantidades de dinero para remesar y dotar sobradamente a organizaciones afines tal y cómo en su día, cuando era su valido ya explicó tan bien Errejón, y cargue luego con sus culpas.

Ribera

Dejó la impresión del naufrago desahuciado luchando desesperadamente por subirse de nuevo al bote que torpemente se permitió abandonar creyéndose fátuamente capaz de caminar sobre las aguas y liderar el mundo occidental… o casi.

Sánchez

Pues bueno, Sánchez, en su linea, a por uvas cuando los demás están en los problemas reales, contando su película particular en la seguridad de que sus muchos medios afines le respaldarán y torcerán a su favor todo lo posible la opinión popular, negándose a responder a lo que se le planteaba y, repito, bajando de forma permanente la mirada incapaz de mantener el contacto visual con ninguno de sus oponentes y mostrando continuamente su nulo interés por estar allí para debatir si no tan sólo para ofrecer en cámara su versión particular de las cosas sobre las que le interesaba hablar.

Concretando, vote usted a quien quiera o crea que debe, yo, por si le interesa, me digan que vaya a ganar o no, votaré a quién mas confianza me ha dado y viene dando de ser capaz de ocuparse con decisión y determinación clara de los temas más graves que nos afectan a ver si, por casualidad, va y muchos más de ustedes piensan como yo y gana.

El Debate, análisis a vuelapluma, Per…Sombra