La conquista de la Eurocopa 2024 fue la confirmación de que el proyecto encabezado por Luis de la Fuente había alcanzado la madurez competitiva necesaria para mirar de frente a cualquier rival. Desde entonces, la selección ha mantenido una línea de crecimiento estable, ofreciendo una imagen convincente tanto en los partidos oficiales como en los compromisos de máxima exigencia.
En ese escenario, las apuestas para la selección española reflejan una realidad que va más allá de la pasión de los aficionados. Las casas de este gremio analizan estadísticas, rendimiento reciente, profundidad de plantilla, historial competitivo y decenas de variables antes de elaborar sus pronósticos. Que España aparezca entre las principales favoritas para levantar la Copa del Mundo es consecuencia directa de lo que ha construido durante los últimos años y del respeto que ha recuperado a nivel internacional.
España cuenta con futbolistas capaces de decidir partidos, pero también una estructura reconocible que va más allá de una única estrella. Cuando el equipo salta al campo, da la sensación de que cada jugador entiende perfectamente cuál es su papel y cómo debe ayudar al colectivo.
Una selección que ha aprendido a competir de distintas maneras
Durante bastante tiempo se criticó a España por depender demasiado de la posesión. Había partidos en los que el balón carecía de profundidad o capacidad para cambiar el ritmo cuando el encuentro lo exigía. Esa versión parece haber quedado atrás.
Hoy la selección es bastante más versátil, controlando el juego desde la posesión, pero también acelerar transiciones, atacar por bandas o buscar soluciones más directas cuando la situación lo requiere. Esa variedad táctica resulta especialmente valiosa en un Mundial, donde cada rival plantea problemas distintos y donde la capacidad de adaptación es fundamental.
El crecimiento de jugadores como Lamine Yamal y Nico Williams ha aportado la capacidad de desequilibrar a cualquier rival. Hay momentos en los que los partidos se atascan, las defensas apenas conceden espacios y los sistemas colectivos encuentran límites. En esas situaciones aparecen estos futbolistas capaces de inventar una jugada donde parecía que no existía ninguna opción.
A su alrededor se mueve una columna vertebral de enorme nivel. Rodri continúa siendo uno de los centrocampistas más influyentes del planeta. Pedri aporta claridad cuando el balón quema. Fabián Ruiz atraviesa uno de los mejores momentos de su carrera. Dani Olmo, Oyarzabal o Merino ofrecen recursos diferentes para resolver partidos complejos. España posee profundidad, experiencia y talento en prácticamente todas las líneas del campo.
El verdadero examen llegará en las eliminatorias
La historia del torneo está llena de selecciones que llegaron como favoritas y terminaron cayendo mucho antes de lo previsto, por lo que conviene mantener cierta perspectiva.
Las eliminatorias representan un contexto completamente distinto. Un error defensivo, una expulsión o una mala tarde pueden echar por tierra años de trabajo. España tendrá además el desafío de gestionar la presión. La Eurocopa elevó las expectativas y ahora todo el mundo la observa de otra manera. Es un rival señalado por todos, estudiado hasta el último detalle y considerado una amenaza real para cualquier aspirante al título.
Aun así, cuesta recordar una selección española que llegue a un Mundial con tantas razones objetivas para ilusionarse. Tiene un entrenador consolidado, una idea de juego reconocible, futbolistas diferenciales y una plantilla equilibrada. Puede que el Mundial siga siendo el torneo más imprevisible del deporte, pero España pertenece con pleno derecho al reducido grupo de equipos que tienen argumentos reales para ganarlo.









