-
Las víctimas, mayoritariamente de origen colombiano, eran captadas en su país de origen para venir a España mediante la falsa promesa de obtener grandes beneficios ejerciendo la prostitución Desmantelan red Gandía
-
Adquirían una deuda con la organización criminal que debían saldar ejerciendo la prostitución 24 horas, los siete días de la semana, sin descanso, sin posibilidad de negarse a los clientes ni de abandonar el piso sin vigilancia
Agentes de la Policía Nacional y la Guardia Civil han desmantelado una organización criminal dedicada a la trata de seres humanos para su explotación sexual en Gandía (Valencia). La operación se ha saldado con siete personas detenidas y seis víctimas liberadas. Además, se han realizado siete registros en inmuebles, con la clausura de uno de ellos.
La red, compuesta por ciudadanos de origen búlgaro y colombiano, captaba a mujeres jóvenes, en su mayoría colombianas de entre 18 y 25 años, mediante falsas promesas de obtener grandes beneficios económicos en España ejerciendo la prostitución. Las víctimas, en situación de vulnerabilidad, contraían una deuda con la organización que debían saldar trabajando sin descanso. Las 24 horas del día, los siete días de la semana. No podían negarse a ningún cliente ni abandonar el piso sin vigilancia.
Las investigaciones comenzaron en 2024
Las investigaciones comenzaron en 2024 tras la desarticulación de una red similar en Málaga, con la que se intercambiaban víctimas. Paralelamente, una mujer declaró haber sido explotada por la red de Gandía, lo que permitió iniciar las pesquisas.
Captación, traslado y explotación
La organización financiaba los viajes de las víctimas desde Colombia, les daba instrucciones para simular una entrada legal como turistas y, una vez en España, las trasladaba directamente a pisos prostíbulo. Allí, eran obligadas a ejercer la prostitución de forma continua, sin libertad de movimiento ni decisión sobre los servicios prestados. En los casos sin deuda, las víctimas entregaban el 50 % de los ingresos a la organización.
Las mujeres eran obligadas a fotografiarse para publicitarse en internet y debían presentarse en ropa interior ante los clientes, sin posibilidad de rechazar servicios sexuales. Cuando los encuentros eran fuera del piso, un miembro de la red las acompañaba y vigilaba sus movimientos. Todo estaba controlado por la organización: los servicios prestados, los beneficios y los desplazamientos.
Drogas, criptomonedas y blanqueo de capitales
Durante su explotación, muchas víctimas eran forzadas a consumir drogas como cocaína o tusi, incluso si nunca lo habían hecho, para prolongar la actividad sexual y satisfacer las demandas de los clientes. Además, la red ofrecía potenciadores sexuales y vendía estas sustancias para aumentar sus beneficios.
La investigación reveló que la red también blanqueaba capitales a través de actividades aparentementes legales, como talleres mecánicos. Utilizaban monederos virtuales y transferencias internacionales para desviar fondos a países como Bulgaria, donde compraban bienes inmuebles. Diez cuentas bancarias utilizadas para estas actividades han sido bloqueadas.
En los registros, los agentes incautaron más de 15.800 euros en efectivo, 11 vehículos, 14 teléfonos móviles, cocaína, tusi, 250 dosis de potenciadores sexuales, material de inyección y documentos vinculados a los delitos. También evitaron que la organización ampliara su red a nuevos pisos prostíbulo en Gandía.











