Picanya vive este fin de semana el emotivo regreso de la imagen de su patrón, el Ecce Homo o Preciosísima Sangre, completamente restaurado tras los graves daños de la DANA. La talla, símbolo de identidad del pueblo, vuelve a la parroquia después de un año en manos del IVCR+i
Picanya ha vivido este fin de semana uno de los momentos más esperados desde la devastadora DANA que arrasó el municipio hace ahora un año. Entre calles que aún conservan el eco de la tragedia y corazones que siguen aprendiendo a recomponerse, los vecinos han recibido —con emoción contenida y lágrimas visibles— la imagen restaurada de su patrón, el Ecce Homo o Preciosísima Sangre, símbolo profundo de identidad espiritual y comunitaria.
La talla, que quedó gravemente dañada tras el paso del agua y el barro que inundaron la parroquia y destruyeron más de veinte imágenes, regresa ahora completamente restaurada. Y lo hace, como señala el párroco Joaquín Civera, cargada de un significado que trasciende lo material: “Es signo de nuestra restauración interna tras la tragedia”. Sus palabras resuenan en un pueblo que ha tenido que celebrar la misa durante meses en un teatro y que, hoy, vuelve a abrir las puertas del templo con la dignidad recuperada, aunque aún herido.

“No ha vuelto para borrar lo ocurrido, sino para dar sentido a lo que hemos pasado”
La imagen más querida por los picañeros se presenta con serenidad en el rostro, pero manteniendo las llagas visibles en sus manos: una decisión restauradora que no busca ocultar lo vivido, sino recordarlo con verdad, como una herida que sana pero no olvida. “No ha vuelto para borrar lo ocurrido, sino para dar sentido a lo que hemos pasado”, afirma Civera, consciente de que en torno a esta figura gira el corazón emocional y espiritual de Picanya.
El regreso del Ecce Homo es también un acto de resistencia y memoria. Durante el desastre, el agua alcanzó los 3,80 metros dentro de la parroquia de Nuestra Señora de Montserrat, llevándose consigo retablos, ornamentos y un conjunto de imágenes que, en su mayoría, quedaron irrecuperables. Solo San Pedro y San Pablo se salvaron, al encontrarse en un punto más elevado. El resto fue arrastrado, fracturado o desfigurado por el impacto. Que la primera imagen en volver sea precisamente la de la Preciosísima Sangre no es casualidad: es la figura que, según el párroco, “une los corazones de Picanya” y ahora, restaurada pieza a pieza por el Instituto Valenciano de Conservación, Restauración e Investigación, simboliza el inicio de una nueva etapa.

El trabajo de restauración ha permitido reconstruir dedos, base y policromía dañada por el agua
Las celebraciones comenzaron este sábado, cuando la imagen fue recibida en la puerta del IES Enric Valor. Desde allí, en romería, recorrió las calles del municipio hasta llegar a la parroquia, donde una vigilia de oración reunió a cientos de fieles. Este domingo, ha permanecido expuesta para su contemplación en un ambiente de profundo silencio, convertido para muchos en un gesto de gratitud por lo recuperado y de homenaje por lo perdido.
A las 18 horas, el arzobispo de Valencia, Mons. Enrique Benavent, presidirá la misa solemne que marcará oficialmente el retorno del patrón restaurado a su comunidad. Tras ella, la procesión recorrerá las calles del centro en un acto cargado de simbolismo: un pueblo que camina unido, que recuerda lo sufrido y que avanza con fe renovada.

La imagen del Ecce Homo regresa un año después de que la DANA destruyera más de veinte tallas
La escultura, de 140 centímetros, tallada en madera policromada y dorada y datada en el segundo tercio del siglo XX, presentaba graves daños en piernas y base. El agua separó piezas, fracturó dedos y dejó zonas sin policromía. El trabajo de restauración ha sido minucioso: consolidación pictórica, micro carpintería, ensamblajes precisos y una intervención respetuosa que devuelve al Ecce Homo su presencia sagrada y su dignidad artística











