La calles de Valencia se están convirtiendo en el escenario de duras peleas y ejemplos de violencia callejera día tars día. Una espiral de violencia entre bandas y entre personas que cada vez muestran más violencia y que tienen completamente atemorizados a los vecinos del Cap i Casal y sus barrios más humildes de persoans trabajadoras.

Una vez más, las redes han compartido videos donde se ve la violencia desatada de algunos individuos, mentras el Ayuntamiento sigue con sus decálogos de convivencia y sus propuestas de ordenanzas municipales.

Es verdad que este problema es estructural y nos e combate sólo con presión policial pero lo priemro es que deberá hacerse cumplir la legalidad vigente. para después implementar una serie de medidas sociales en estps barrios abandonados años a su suerte por las autoridades. los carriles bici y las peatonalizaciones no solucionan los problemas de hambre y desesperación de los ciudadanos. Tampoco que la policía parece tener órdenes de mirar hacia otro lado, cosa que también les está perjudicando en su imagen ante la sociedad.

Aarón Cano y Ribó su hedonismo y negacionismo de la realidad

Pero claro un concejal negacionista como Aarón Cano y un Ribó en uns realidad paralela en una ciudad donde se siguen produciendo desahucios diarios y donde se olvida a las personas si no tinen el carne de amigo o afín al alcalde y su séquito.

Lo primero para solucionar el problema es reconocer el error y en el mundo idílico de Ribó y del concejal del PSPV Aarón Cano, reconocer su error no forma parte de su diccioanrio vital. Una prepotencia y hedonismo propios de los emperadores romanos o de Egipto y muy alejado del «gobeirno del cambio» que ellos mismos propugnan falsamente.

Ya es hora de trabajar por los ciudadanos, de dejar trabajar a los agentes de policía y afrontar un problema antes de que lamentamenos uns desgracia personal que caerá sobre la conciencia de los negacionistas municipales.

La falta de inversión, la marginalidad, el abandono de las políticas sociales y la falta de contundencia en aplicar la ley durante años ha hecho estallar a los barrios ante la total indiferencia del alcalde y su séquito real que tienen garantizado su sustento con grandes emolumentos, coches oficiales y caras vestimentas, hasta Grezzi ahora va con lentillas y ropa de marca. ¡Amparito, quién te ha visto y quién te ve!.