El concierto arrancó con una introducción envolvente que preparó el terreno para la explosión inicial de “Dolor y Gloria”. Desde los primeros acordes quedó claro que el show iba a moverse en registros de alta intensidad, con una puesta en escena cuidada y una banda dispuesta a no conceder un segundo de respiro.
Un repertorio sin tregua y cargado de himnos
El setlist, compuesto por 25 canciones, funcionó como un viaje por los grandes momentos de la trayectoria del grupo. Temas de pulso eléctrico como “La voz del presidente” convivieron con pasajes de épica colectiva como “A dónde ir” o “Justo cuando el mundo apriete”, que convirtieron el Roig Arena en un gran coro multitudinario.
Conexión total con el público en la pista
La comunión entre banda y asistentes fue constante, pero alcanzó su punto álgido cuando, durante “Lo que te mereces”, el bajista saltó al foso para mezclarse con las primeras filas. Minutos después, Rafa Val replicó el gesto durante “Amar el conflicto”, fundiéndose con el público y desatando una de las grandes ovaciones de la noche.
El homenaje a Nino Bravo, ya tradición en Valencia
Como ya es costumbre en sus conciertos en la ciudad, la banda incluyó un guiño muy especial a Nino Bravo interpretando “Un beso y una flor”. Tras finalizar el tema, el vocalista proclamó un emocionado “Viva Nino Bravo”, provocando un momento de conexión intergeneracional con el público valenciano.
Un final de altura para una noche para el recuerdo
El cierre con “Mala Prensa” puso el broche a un concierto que refuerza al Roig Arena como uno de los grandes escenarios de la música en directo en España y consolida a Viva Suecia como una de las bandas más solventes y queridas del indie nacional, capaz de llenar grandes recintos sin perder cercanía ni emoción.









