El fracaso de una reversión sin sentido

El próximo 1 de abril se cumple un año desde que este centro y todo el área de salud de La Ribera pasó a ser gestionado directamente por la Consellería de Sanidad

No por previsible ha sido menor el fracaso del Gobierno valenciano con la reversión del Hospital de La Ribera. El próximo 1 de abril se cumple un año desde que este centro y todo el área de salud de La Ribera pasó a ser gestionado directamente por la Consellería de Sanidad Universal y Salud Pública, después de casi 20 años de gestión en manos de una concesionaria.

  • Es decir, hasta hace un año, el Hospital de La Ribera era igual de público que ahora, pero lo gestionaba una empresa, siempre con la supervisión de la administración.

¿Y qué ha pasado en estos 12 meses?

Pues ni más ni menos que lo que se esperaba y lo que advertían expertos en gestión sanitaria, economistas y hasta una auditoría que analizó el cambio forzado por Sanidad en el Hospital de La Ribera: había falta de previsión, la rigidez de la contratación administrativa y la gestión de los recursos materiales y humanos iban a causar muchos problemas legales y con los pagos de incentivos, aumentaría el gasto público y empeoraría la atención a los pacientes.

  • Los medicamentos y el material sanitario se compran hasta un 70% más caros

Así que, como avanzaron los entendidos, un año después en La Ribera hay más listas de espera, los medicamentos y el material sanitario se compran hasta un 70% más caros, se fraccionan contratos porque un año después aún faltan concursos por convocar y adjudicar, hay retrasos en el cobro de incentivos y las extras y se han contratado a más de 600 personas pero, en conjunto, se opera menos y se pasan menos primeras consultas.

Hemos visto pacientes en los pasillos de Urgencias con demasiada frecuencia, falta personal cuando hay gripe o en periodos vacaciones y los que se quedan trabajando, están desbordados y desesperados. ¡Incluso se han tenido que reducir horarios en algunos centros de salud y consultorios! Por no hablar de la más de una docena de pleitos pendientes y seis sentencias de despidos improcedentes, indemnizaciones y readmisiones por hacer las cosas mal.

  • ¡Pero si hasta la gerente reconoció en una reunión interna que se filtró a la prensa que el Hospital funciona peor que antes de la reversión! Tampoco le importó.

Pero en poco más de un mes al frente del Hospital de La Ribera, eliminó el diagnóstico rápido del cáncer del mama y desmontó la Unidad de Fibromialgia -la primera que empezó a funcionar en la Comunidad Valenciana-. Además, comenzó a haber problemas en Urgencias y se dejó de dar citas para los especialistas con el fin de no aumentar las listas de espera (se decía a los pacientes que les llamarían para darles cita y nadie “cuenta” esos meses de espera de la llamada). Creían que lo tenían todo bien hilado: Los responsables de la dirección reunieron al personal para explicarles cómo maquillar las listas de espera. También esta grabación salió a la luz.

  • La ya ex gerente, Isabel González, sabía a lo que iba y lo asumió. Justo cuando se cumple un año del destrozo, anuncia que se jubila.

Han sido tantos los problemas en el Hospital de La Ribera que, por primera vez en la historia de este centro TODOS los sindicatos se unieron en una protesta en diciembre por “las presiones que sufren los profesionales, los cambios en las condiciones de trabajo y los incumplimientos de la Conselleria”. Casi nada.

Pero es que trabajar en el Hospital de La Ribera se ha convertido en una odisea. No sólo porque han estado más de nueve meses sin cobrar los incentivos,  las extras van con retrasos, y les han sometido a cambios arbitrarios de turnos y presiones; la organización es un auténtico desastre y afecta a su trabajo, y es a ellos a quienes se quejan los pacientes. Todo y a pesar de que los profesionales sanitarios y administrativos hacen todo lo que pueden.

  • A partir de decisiones populistas, se decidió una expropiación del aparcamiento, que puede acabar costando más de ocho millones de euros, para hacerlo gratuito.

Hasta el hecho de llegar al hospital es una auténtica proeza. A partir de decisiones populistas, se decidió una expropiación del aparcamiento, que puede acabar costando más de ocho millones de euros, para hacerlo gratuito. Al poco tiempo, la dirección decidió reservar plazas para unos pocos privilegiados. Y el resto de profesionales tienen que llegar horas antes de iniciar su jornada o arriesgarse a llegar tarde a consulta o quirófano por el caos del parking. En el caso de los pacientes, es habitual tener que aparcar a varios kilómetros del centro. Da igual si vas con un paciente con un niño o un paciente con movilidad reducida.

Nada ha salido bien en la reversión del Hospital de La Ribera, al menos, para profesionales y pacientes. Seguramente la ex consellera Carmen Montón se considerará a sí misma una triunfadora por haber llevado a cabo la primera reversión de un hospital. Pero pasará a la Historia por haber sido la responsable de la destrucción del que hasta hace un año era un centro sanitario de referencia y hoy va camino del desastre.

Carlos Rodrigo, médico y presidente de SanitatSolsUna

Carlos Rodrigo Médico y Presidente de SaniatSolsUna
Carlos Rodrigo Médico y Presidente de SaniatSolsUna