El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha reafirmado su intención de continuar en el cargo tras el accidente ferroviario ocurrido en Urda (Toledo), en el que han fallecido 69 personas. Durante una rueda de prensa celebrada este viernes en Madrid, el responsable ministerial ha asegurado que solo abandonaría sus funciones si considerase que su continuidad perjudica al proyecto político del PSOE o si el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se lo pidiera.
«Soy una persona muy pequeña para el proyecto político del que formo parte, que es muy importante, que es un proyecto de país. Si yo creyera que mi continuidad perjudica al proyecto, habría dado un paso a un lado», ha afirmado. Puente ha reconocido que es consciente de las críticas que recibirá en los próximos días, pero ha insistido en que no contempla dimitir: «Lo fácil para mí es salir, pero ni va con mi carácter ni tampoco es lo que me ha pedido el presidente del Gobierno».
Puente puso su cargo a disposición de Sánchez
El ministro ha explicado que existe otra circunstancia que podría llevarle a abandonar Transportes: que Pedro Sánchez considere que su continuidad supone un problema para el Gobierno o para el proyecto político. En una conversación informal con los periodistas posterior a la comparecencia, Puente ha revelado que puso su cargo a disposición del presidente, que le respondió que sería «injusto» que se marchara.
«Yo nunca voy a ser un problema», ha añadido, dando a entender que habría acatado una petición de salida si Sánchez se la hubiera trasladado.
El responsable de Transportes ha reconocido que comprende que la ciudadanía reclame explicaciones y responsabilidades ante una tragedia de esta magnitud. Sin embargo, ha defendido que no se debe señalar a un culpable antes de que concluyan las investigaciones.
La investigación apunta a un posible fallo en el centro de control de Adif
Sobre las causas del siniestro, Puente ha señalado que los primeros indicios apuntan a un posible fallo en el centro de control de mando de Adif, situado en la estación de Atocha. Según la explicación ofrecida por el ministro, un AVE que circulaba a 160 kilómetros por hora embistió a un tren Iryo que permanecía detenido en la vía por un problema técnico a la altura de Urda.
Aunque no ha utilizado expresamente la expresión «error humano», ha señalado que esa posibilidad sigue formando parte de las hipótesis que se manejan. También ha asegurado que no utilizará a ningún trabajador como «escudo» ni prejuzgará responsabilidades antes de que finalice la investigación.
«Mi forma de asumir responsabilidades, la conocen ustedes bien, es dar la cara», ha defendido. Puente ha argumentado que, aunque no era su obligación estar en el centro de mando el día del accidente, ahora sí considera que debe «estar al mando» de la investigación interna, que se desarrolla en paralelo a la judicial.
«¿Dimitir para reconfortar a las víctimas?»
Durante la comparecencia, el ministro ha asegurado que siente un «dolor» y una «tristeza enorme» por las víctimas y sus familias. No obstante, ha rechazado que ese sentimiento deba paralizar su labor al frente del departamento.
Al ser preguntado por si dimitir podría servir para reconfortar a los afectados, Puente ha respondido: «¿Dimitir para reconfortar a las víctimas? Buff… Cuánto reconfortaría de cero a cien a quien ha perdido un hijo, un padre o una pierna».
La falta de tacto en estas declaraciones demuestra una seria falta de empatía y de capacidad para ponerse en el lugar de las víctimas, gente que ha perdido a un hijo, a un padre, a una madre… Gente que ha perdido lo que más quería y se han visto obligados a enfrentar un duelo que no les tocaba todavía, para luego poner la televisión y escuchar al culpable echando balones fuera.
Unas declaraciones desconsideradas más que desafortunadas
Y es que el mayor problema que enfrentamos no es únicamente la falta de escrúpulos y de responsabilidad de nuestros políticos, no, el mayor problema que enfrentamos es la falta de empatía por su parte. Unas declaraciones son «desafortunadas» cuando se comete un error, cuando por algún motivo o por desconocimiento, nos equivocamos y realmente no era nuestra intención decir eso, eso significa desafortunado.
Lo más preocupante de todo esto, es que esto era un discurso pensado, que ha pasado por los filtros del partido, que ha pasado por las manos de la jefa de prensa del partido y que por algún motivo inexplicable, le han dado el visto bueno. Viven en una nube, es inexplicable que habiendo tantos filtros, lo que se haya acabado diciendo sean tales barbaridades insensibles, que nadie haya puesto el grito en el cielo o simplemente le haya parado los pies diciéndole «esto no lo puedes decir, esto no es verdad».
Si tras todo el revuelo de la tragedia, si tras más de 60 víctimas mortales aún siguen haciendo política y no ven nada malo en ese texto, es que nos hemos deshumanizado por completo. Nuestros políticos viven en un mundo alternativo en el que les dejamos vivir sin pagar alquiler. Y eso en parte también es culpa nuestra.









