Enrique Arias Vega: Wifredo Espina, el articulista incombustible
Hasta hace dos días, como el que dice, Wifredo Espina, que acaba de cumplir 96 años, ha seguido escribiendo artículos y comentarios en una serie de medios, como si por él no pasasen los años. Debo confesar mi admiración por el eterno periodista desde los años del tardo franquismo, pues él supo orillar la censura entonces imperante con unos artículos que ponían nervioso al entorno de Franco.
No es poco mérito lo dicho, así como la longevidad de su tarea, que ha llegado hasta hoy. Para las jóvenes generaciones, que probablemente no le conocen, hay que decir que Wifredo marcó la pauta en una manera de hacer periodismo que ha tenido muchos admiradores y, desgraciadamente, pocos seguidores. Como reconocimiento de su labor, los hijos del escritor acaban de publicar la tercera edición de un libro —75 anys de periodisme— en el que 40 colegas glosan la personalidad y la obra de Espina.
Cuento todo esto no sólo como un homenaje personal, sino como el reconocimiento a una labor crítica que, sin estridencias ni alborotos, ha sabido poner a cada cual en su sitio en un mundo en el que, como él mismo reconoce, “la obra del intelectual aspira a esclarecer un poco las cosas, mientras que la del político consiste a menudo en hacerlas más confusas”.
Por si no bastase esa frase para definir a nuestro personaje, he aquí otra perla en la que muestra su preocupación por el periodismo de hoy: “Se suelen considerar periodistas muchos profesionales que no son más que comentaristas de la pluma, de la radio o de la televisión, o simples presentadores o showmans”. ¿Les suena?
Pues aquí seguimos, esperando las próximas memorias del maestro.












