Enrique Arias Vega: Vuelta a la “normalidad”
Pasado el clamor y el éxtasis del eclipse, el país ha vuelto a la “normalidad”. Eso, si consideramos normales una serie de fenómenos que se van reproduciendo de manera reiterada en nuestra vida política. Por poner algunos ejemplos, nos quedamos en primer lugar con la negativa de varios ministros a asistir a la Comisión del Senado sobre los sucesos de Ceuta. Aunque la ministra Margarita Robles estaba dispuesta a acudir en un principio, presiones de La Moncloa le han llevado a la negativa, “por falta de tiempo”.
La respuesta mancomunada refleja, una vez más, el desprecio del Ejecutivo ya sea al Senado donde el PSOE no tiene mayoría, o a la labor del Congreso, al que el Gobierno sustrae cantidad de proyectos de ley ante la seguridad de que serán rechazados.
Y ya que hablábamos de Ceuta, ése es otro ejemplo de falsa normalidad en el que 10.000 ocupantes, más o menos, exhiben sus penurias y les dan salida muchas veces con peleas y violencia a falta de seguridad en sus vidas. Tan anómala es la situación en la ciudad española, que a ella no puede acudir el ministro Grande-Marlaska sin que le increpen con los peores insultos.
Para acabar con estos ejemplos de falsa normalidad, que podrían ponerse tantos como quisiéramos, tenemos el caso de Leire Díez, la fontanera de La Moncloa, en el que la militante socialista está acusada de espiar para su partido. En el actual momento del procedimiento, el juez Santiago Pedraz ha unificado la causa contra ella y está investigando si cobró de Santos Cerdán dinero del PSOE para su delictiva labor.
Como se ve, la vuelta a la “normalidad” es el regreso a la anormalidad de una vida política carente de los principios éticos por los que debería regirse.










