Enrique Arias Vega: Sobre los “cordones sanitarios”
Las elecciones extremeñas han puesto de manifiesto, una vez más, la exigencia socialista de que el PP establezca un cordón sanitario con Vox y no pacte con él nada de nada. El argumento es bien simple: Vox es la ultraderecha, es decir, lo peor de lo peor, y con ellos no se puede ir ni a la vuelta de la esquina.
Lo curioso es que desde su fundación el denominado grupo ultra no ha realizado acto violento alguno, ni ha practicado escraches, cancelaciones ni intimidación sobre sus oponentes, como sí lo ha hecho la ultraizquierda, por mucho que no se la califique como tal, en un intento de blanquear el otro lado del espectro político.
En esto, como en tantas cosas más, el Partido Popular es de un pacato de manual, no exigiendo al partido socialista que aísle a la extrema izquierda, con un pasado al menos tan preocupante como el de la otra parte de las formaciones políticas y con un presente de violencia cuando la ocasión lo requiere.
Y no sólo eso. También habría que establecer un cordón sanitario, con esos mismos parámetros, de las organizaciones que, ni de derechas ni de izquierdas, han practicado la violencia política. Me refiero a los partidos separatistas radicales que han efectuado un golpe de Estado en 2017 o aquellos otros cuyo brazo armado se dedicó al terrorismo puro y duro con 300 víctimas con sus asesinos aún por identificar y que nunca se ha arrepentido del extremo dolor causado.
Claro que de establecer un cordón sanitario a tales elementos, el PSOE se quedaría sin aliados parlamentarios y, en consecuencia, no estaría en el Gobierno.










