Enrique Arias Vega: Sánchez, un socio poco fiable
Hasta hace bien poco, España tenía peso en la Unión Europea y a Pedro Sánchez se le consideraba un líder con cierto prestigio. Las tornas han cambiado desde entonces, por una suma de sumandos en la que la regularización de entre medio millón y 800.000 inmigrantes ha sido la guinda que ha colmado el vaso.
El ejemplo más palmario ha sido la reunión previa al plenario de la UE, a la que han sido invitados 19 países y de la que se ha excluido a España, a pesar de la importancia de su PIB y población. El propio Gobierno español ha recibido el hecho como un desplante y no ha ocultado su malestar.
Sánchez ha pasado, pues, de ser un activo de la comunidad europea a convertirse en un socio poco fiable, que ha elevado las naturales y habituales discrepancias a un conflicto Fontal con Bruselas.
Hasta ahora, los desacuerdos podían contenerse en un esquema global de entendimiento. Primero fue la superación del déficit del Pacto de Estabilidad y Crecimiento y luego los sucesivos desencuentros sobre la renovación del Consejo General del Poder Judicial, las leyes de amnistía y demás reformas judiciales. A esto habría que sumar, finalmente, los desacuerdos en materia de defensa
Pero no son sólo este tipo de diferencias las que han devaluado el papel de Sánchez en la UE, sino la conciencia de su pérdida de liderazgo dentro de España, con una falta sucesiva de presupuestos, el abuso del decreto ley como forma de hacer política y la constatación de que nuestra acción exterior va por libre, al margen de los acuerdos de la Unión. Y como remate, decíamos, la política migratoria unilateral que da al traste con las prácticas de contención de la UE.











