Antes que existiera la escritura, divinidades con forma humana o monumentales Catedrales de piedra, los habitantes prehistóricos de la península Ibérica llenaron cuevas o paredes cubiertas con dibujos de animales divinos como centro de atención: bisontes polícromos, manos negativas, figuras danzantes, huesos tallados con formas de ojo. Durante los siglos VIII y IV a.C., los abrigos rocosos del Levante desarrollaron una variante: el arte levantino.
A plena luz del día, bajo algún tipo de protección natural, pero al aire libre, se encontraron decenas de secuencias narrativas con figuras humanas en acción: cazadores con arco persiguiendo ciervos, bailarines en círculo, escenas de guerra, recolectoras de miel. Desde 1998 son patrimonio de la humanidad por la UNESCO.
Partiendo de estos descubrimientos arqueológicos y dando un salto temporal, el que suscribe lo hace imitando al hombre de Bicorp, el cual, trepando recolecta la miel de una colmena de abejas silvestres. Pero esta vez recolectando todo aquello que percibo en el Tardeo Remember® como testigo y participe a partes iguales.
En Castellón encontraron una escena donde se representaba a un grupo de cazadores que perseguían a un grupo de ciervos, incluso con las flechas volando. Pues eso mismo es lo que pude observar. Grupos de hombres y mujeres de diferentes edades agrupados con la intención de capturar algún ciervo desprevenido.
También pude observar grupos danzando en torno a una persona como en las pinturas rituales descubiertas en Lérida. Los grupos de amigos que se animan unos a otros para subir los ánimos siguiendo el ritmo de la música. Todo un clásico de los rituales de iniciación tribales.
Con una sonrisa de pillo en mi cara constaté como algunos grupos lograban conectar, incluso consiguiendo acercamientos más intensos entre algunos de sus integrantes.
Destacaban entre la multitud un grupo de amigos con camisas floreadas de color amarillo. ¡Incluso apareció uno disfrazado de DeadPool!
Vamos, como cuando teníamos 20 años.
Es curioso, aun con el paso del tiempo, hay actitudes y comportamientos que no cambian. Siguen latentes en nuestro interior y solo afloran en determinadas ocasiones, normalmente en entornos fiables y agradables donde sabes que todo aquel que comparte ese espacio y ese momento lo hace con el mismo ánimo que tú. Este ambiente consigue que unos días antes vuelvas a sentir esa alegría y energía de la juventud.
<< ¡Ojo! No estoy diciendo que seamos viejos. Más experimentados diría yo.>>
Los adolescentes de los años 90 hasta el 2000, época aproximada en la que empezamos a criar a nuestros hijos, nos hemos quedado fuera de contexto. Ya no hay discotecas con la música que nos gusta, las responsabilidades ya no nos permiten salir todos los fines de semana, cuando salimos no siempre lo hacemos con intención de <<pegarnos unos bailes>>, también nos gusta disfrutar de una buena conversación o de unas buenas risas con amigos en una terraza o salir a cenar y terminar la noche en casa. Los <<garitos>> donde salíamos ya no existen y si existen están enfocados a menores de 30. Exceptuando los míticos Café Lola o RadioTransito.
Así que esta iniciativa de Tardeo Remember® está triunfando por diversos motivos. Uno de ellos es el de organizar un tardeo al aire libre cada x tiempo. Personalmente considero que uno cada dos meses está bien, pero para gusto colores. Otro de los motivos es que nuestros hijos ya nos dejan solos en casa y ello nos otorga más tiempo para nosotros mismos. El tercero de los posibles motivos podría ser que, después de tantos años trabajados y de una estabilidad laboral y económica, nuestra generación empieza a recoger los frutos y aún somos jóvenes para salir algún fin de semana a <<revivir experiencias.>>
Sea como fuere, es agradable volver a juntarte con gente de tu edad, volver a tener un lugar donde relajarte y dejar las responsabilidades y problemas en la puerta.
Tranquilo, ya hemos madurado, cuando vuelvas a salir seguirán allí y tendrás que solucionarlos igual. Pero con otra actitud, eso sí.
Quizás me he dejado llevar por mi exceso de imaginación al comparar los Tardeo Remember® con las pinturas rupestres, pero sostengo y confirmo que los rituales ancestrales continúan siendo efectivos y se materializan, por lo menos en el Levante, en estos Remember.
Después de tanta tensión con los problemas diarios y las noticias desalentadoras que recibimos todos los días, el cuerpo me pedía intentar entretener con alguna historia menos formal y algo festiva. Si te apuntas a alguno de los próximos tardeos y por un casual reparas en mi presencia, no lo dudes, dime algo y nos echaremos unas risas.
Como siempre, (volviendo al registro formal), les envío un saludo y gracias por su tiempo e interés.









