Enrique Arias Vega: Pisos por las nubes
Es un problema común a todos los países y a la mayoría de las capitales europeas. El precio de los pisos se ha disparado, en venta o alquiler, por la inadecuación de la oferta a la demanda. En España el problema se ha agravado porque el crecimiento de la población se ha desproporcionado. Hace pocos años éramos 47 millones de habitantes y ahora 50, gracias sobre todo a la inmigración. Mientras tanto, el parque de viviendas apenas si ha crecido, entre otras cosas por la imprevisión de las autoridades ante un fenómeno previsible.
Ante este problema, y aprovechando el eco social de un desahucio, el Gobierno ha querido atajar el problema con parches coyunturales, sin ir al fondo del asunto. Las medidas propuestas por el Gobierno consisten en penalizar a los dueños de los inmuebles, para que así los inquilinos tengan más facilidades de alojamiento. Las providencias gubernamentales no resuelven nada, sino que disuaden a muchos propietarios de poner sus pisos en arrendamiento, con lo cual se retrae la oferta y se encarece aún más la vivienda.
La solución, pues, es otra y pasa por incrementar la oferta de parque inmobiliario, aunque la medida lleve varios años. Mientras tanto, que haya parches para aliviar la situación, pero no a costa de perjudicar a todos los participantes en este mercado.
Urge, por consiguiente, liberalizar el suelo, para que haya más terreno aplicable a la construcción, eliminar trabas burocráticas que retrasen las obras e incentivar a las empresas del ramo para que se vuelquen en la labor y les resulte beneficiosa una rebaja de precios. Todo eso, digo, no es cuestión de un día, pero el demorarlo nos lleva al suicidio.









