Es la enésima cortina de humo, por varias razones. La primera es que sabe que no puede hacer eso. Además de tumbárselo sus socios, los que están perdiendo votos, sería un caos y desde luego, el truco de tener que identificarte y así poder controlar a los adultos, le iba a salir muy mal. Hecha la ley, hecha la trampa. Además, las redes sociales van a durar mucho más que su gobierno.
Me imagino la puesta en marcha de esta sandez.
Críos abriéndose cuentas con adultos. Demasiado incómodo, poca intimidad. Chavales que empiezan a cabrearse mucho. Tengamos en cuenta que se han criado con esto. Tengamos en cuenta que estos chavales no son como nos los pintaban los “tertulianos intelectuales”. Nada de generación de cristal. Son de auténtico “acero valyrio”.
Estos chavales son los que cogieron las palas y se pusieron a sacar barro cuando las instituciones, las administraciones y toda la morralla “saca cuartos” de este país se estaba pensando si venir a Valencia. Estos fueron los que venían andando, sacaban barro y volvían andando. Son los que sorteaban a la policía cuando no les dejaban llegar para ayudar. Estos son los que limpiaron viviendas en bajos, muchos de ellos de ancianos que no tenían donde ir. Estos traían lo que podían para ayudar. No esperaban órdenes. No esperaban tener competencias.
Estos jóvenes se saben traicionados por un sistema que ha preferido la inmediatez a su futuro. Se saben desahuciados. Saben muy bien el país que les estamos dejando, y no, no están nada contentos.
¿A estos jóvenes quieres prohibirles las redes? Suerte, porque la vas a necesitar.
Aunque aquí tele Pedro no nos informe de casi nada de lo que ocurre en el exterior, esta juventud ya ha dado señales de no tragar como sus padres, en otros paises. En Nepal, por supuesto. Sucedió lo mismo. La élite corrupta comunista prohibió las redes para que el pueblo no pudiera ver la vidorra que se pegaban sus hijos por Instagram. Resultado, una revuelta y la caída del gobierno que tuvo que salir literalmente “volando”.
En Marruecos también han dado guerra, ya veremos lo que les duran las “promesas”. Lo del mundial de fútbol, con el que los jóvenes no están muy contentos, va a dar mucho que hablar y no será solo por la competición.
En Bulgaria un gobierno cayó en veinte días.
Así suma y sigue. No hay nadie tan peligroso como aquel que no tiene nada que perder. Y no les queda nada que perder. Con posibilidades cada vez más remotas de emanciparse y de tener un trabajo digno y sin poder aspirar a un ascensor social de verdad. Compitiendo en igualdad de condiciones con la “importación” subvencionada, con un patinete en vez de un coche y viendo cómo se les roba cada mes, en su raquítica nómina, para una jubilación que no van a cobrar jamás.
Los chavales de menos de dieciséis años ven todo esto con mucha claridad, saben bien que es lo que les espera.
Y viendo todo eso y sabiendo que eso es su futuro, además, Pedro quiere prohibirles las redes sociales.
Quizá sea lo que se necesita para que España deje de tener la cabeza metida en el suelo como las avestruces. Quizá, cuando estos jóvenes se harten, como están hartos los agricultores y ganaderos, los sanitarios, los funcionarios de prisiones, los maquinistas de tren y demás sectores perjudicados, quizá el cabreo generalizado empiece a rebosar. Quizá los políticos en general y el gobierno y la mal llamada oposición en particular, tendrán que sacar el culo del escaño y empezar a trabajar. Dejarse de mítines y comisiones circenses. Dejarse de cálculos electorales porque cada vez se les mueren más votantes y no hay repuesto. Tendrán que cambiar su modo de operar porque está obsoleto.
La gente no quiere ni promesas ni más mentiras.
Prohibir algo “porque si” porque conviene, no es buena idea. La izquierda no está perdiendo votos porque existan las redes sociales, donde se pone en duda su “relato”. La izquierda y también la derecha “diluida” no están perdiendo votos por eso. Están perdiendo votos porque su actuación es nefasta. La izquierda hace mucho que perdió el norte y llevan décadas con turras infumables, sobre minorías que no le importan un pepino a nadie, en vez de dirigir sus esfuerzos a mejorar la vida del “obrero”. Al que curiosamente han convertido en un ser mítico, como el Yeti.
Están perdiendo votos porque es muy evidente que la única vida que mejora con sus políticas es la suya, la de sus políticos.
¿Y la derecha? Descafeinada. Desdibujada. Promesas por un lado y por el otro, apelando a esa “izquierda buena” para poder pactar y continuar con todo este sistema fallido unos años más.
Pueden intentar prohibir las redes a menores de dieciséis años, pero no creo que la estupidez les llegue hasta ahí. Ni siquiera hay gente tan idiota en el gobierno.
Creo que solo es la polémica de la semana, la que tiene que tapar todo lo demás.
















