Este martes 3 de febrero ha tenido lugar la reunión de la Mesa de Diálogo de Participación entre la Federació d’Associacions Veïnals de València (FAAVV) y la Concejalía de Participación, en la que la entidad vecinal ha insistido en la necesidad urgente de renovar el Reglamento de Participación Ciudadana, actualmente vigente desde 2012, así como en una valoración crítica del proceso de Presupuestos Participativos, que considera “muy mejorable”.
Desde la Concejalía de Participación, la concejala responsable Julia Climent trasladó a la Federación que en breve se dará respuesta a las consideraciones y propuestas presentadas por el movimiento vecinal.
Un reglamento “obsoleto”
La presidenta de la FAAVV, María José Broseta, subrayó que el actual marco normativo ya no responde a las necesidades reales de la ciudadanía. “Las Juntas de Distrito, a través de sus grupos de trabajo, son los espacios idóneos para abordar estos problemas. Es urgente contar con un nuevo Reglamento de Participación Ciudadana que dignifique y transforme de verdad la participación ciudadana”, afirmó.
Desde la Federación recuerdan que en 2021 elaboraron y entregaron al Ayuntamiento un borrador de nuevo reglamento, al considerar imprescindible su estudio, negociación y consenso. “Todos los partidos hablan de participación y transparencia, pero seguimos sin hechos concretos. Es hora de pasar del diálogo a una negociación real para que este reglamento sea una realidad este mismo año”, insistió Broseta tras la reunión.
En este sentido, el coordinador del Área de Participación de la FAAVV, Antonio Pérez, recordó una respuesta firmada por Julia Climent en mayo de 2024 en la que se anunciaba el inicio del estudio sobre la modificación del reglamento, un compromiso sobre el que la Federación ha vuelto a pedir avances concretos.
Críticas al proceso de Presupuestos Participativos
La Federación de Asociaciones Vecinales de València considera que los Presupuestos Participativos podrían ser una herramienta útil para mejorar los barrios, y destaca que la mayoría de las propuestas presentadas en cada convocatoria proceden de asociaciones vecinales. Sin embargo, el resultado final de la última edición genera un notable grado de frustración entre las entidades.
Aunque desde el Ayuntamiento se destaca que 458 propuestas han pasado a votación, frente a las 321 de la edición anterior, la FAAVV cuestiona la evaluación positiva del proceso y denuncia la introducción de cambios de criterio en mitad de la convocatoria, especialmente en materia de movilidad, que invalidaron numerosas propuestas ya presentadas.
Desde la Federación se considera improcedente la aplicación de una Moción conjunta de Criterios de Intervención Urbanística y de Movilidad una vez iniciado el proceso, ya que altera las bases de la convocatoria y genera inseguridad jurídica y desigualdad de trato entre propuestas.
Denegaciones y criterios desiguales
La FAAVV cifra en 23 las propuestas denegadas en base a estos nuevos criterios y cuestiona la justificación municipal de asegurar la viabilidad técnica y administrativa. También denuncia incoherencias en la evaluación, con proyectos similares aprobados en unos distritos y rechazados en otros, así como la exclusión de propuestas vinculadas a la mitigación del cambio climático.
Además, se han detectado propuestas incluidas en votación pese a encontrarse ya en fase de redacción de ediciones anteriores, otras que deberían ejecutarse dentro de los planes ordinarios de mantenimiento municipal y algunas declaradas inviables por errores en la interpretación de la titularidad de los espacios.
Rechazo al voto negativo y a la falta de presencialidad
La Federación ha trasladado su rechazo al voto negativo en los Presupuestos Participativos, al considerarlo “irregular y arbitrario”, y ha solicitado su eliminación en futuras convocatorias. También ha alertado sobre la práctica inexistencia del voto presencial, reclamando más medios y personal en las Juntas de Distrito para garantizar la participación de las personas afectadas por la brecha digital.
Por último, la FAAVV ha propuesto que, antes de ejecutar las propuestas aprobadas, los técnicos municipales contacten con las asociaciones vecinales de cada barrio y que los proyectos se finalicen en el año previsto, con el fin de evitar frustrar las expectativas ciudadanas.















